ESCÁNDALO DE ODEBRECHT, ¿CULPABLES O INOCENTES?


Nadie sabe en qué parará la telaraña de sobornos y coimas tejida por la multinacional brasileña Odebrecth en Colombia. Ni siquiera las propias autoridades tienen claro hasta dónde llegan los tentáculos de esta red mafiosa, que habría incursionado hasta el despacho del ex candidato presidencial del Centro Democrático Óscar Iván Zuluaga, pero también habría untado las manos de Roberto Prieto, ex gerente de la campaña reeleccionista de Juan Manuel Santos en 2014 y uno de sus mejores amigos.

La magnitud del escándalo y la relevancia política de los implicados tiene al país conmocionado. Todos los funcionarios y exfuncionarios mencionados hasta ahora viven las horas más amargas, pues la sola mención de sus nombres los lleva a figurar en la lista de ‘culpables’ de haber recibido multimillonarios sobornos, hasta que no demuestren lo contrario.
La lista de quienes se declararon culpables y negocian con la Fiscalía los beneficios que recibirán a cambio de colaborar para desenredar la madeja de corrupción que tejió Odebrecht la encabeza el ex viceministro de Transporte Gabriel García Morales, y el ex senador liberal Otto Bula.
El primero de ellos –ex viceministro de Andrés Uriel Gallego (fallecido)– reconoció ante un juez que recibió sobornos por 6.5 millones de dólares por haberle adjudicado a Odebrecht en 2009 la construcción del tramo II de la Ruta del Sol. Y Bula, por su parte, admitió que entregó a Andrés Giraldo, amigo personal de Roberto Prieto –y con el conocimiento de este, como gerente de la campaña reeleccionista de Santos en 2014– la suma de un millón de dólares en efectivo.
En la lista de los ‘señalados’ figuran –entre otros– los nombres de la ex ministra de Transporte Cecilia Álvarez, y el de su pareja, la ex ministra de Educación Gina Parody. También los del ex candidato y actual precandidato del Centro Democrático Óscar Iván Zuluaga, y el ex gerente de la campaña de Santos en 2014 Roberto Prieto.
Los dineros de Odebrecht habrían llegado a la campaña de Zuluaga en 2014 a través de su asesor político, Duda Mendonça, quien –a su vez– recibió parte del pago directamente de la multinacional brasileña, tal y como lo informó a la revista Veja, de Brasil. Zuluaga negó esas afirmaciones y alegó su plena inocencia en los hechos.
Pero el caso más impactante de todo lo sucedido con Odebrecht en Colombia es el que tiene que ver con el supuesto ingreso de un millón de dólares a la campaña presidencial de Santos en 2014. Y ello es así no solo por la relevancia de los implicados, sino por la forma como la noticia fue presentada ante la opinión pública por el propio fiscal general, Néstor Humberto Martínez Neira, quien fundamentó su presentación inicial ante los medios de comunicación en el testimonio de uno de los implicados.
En ambos casos –Zuluaga y Prieto– la Fiscalía dio traslado de la investigación al Consejo Nacional Electoral (CNE), pues se trata del organismo encargado de investigar y sancionar las campañas políticas, en caso de que incurran en la violación de los llamados topes electorales. En palabras del fiscal Martínez Neira, esa es una investigación administrativa y disciplinaria.
No obstante, aseveró que la Fiscalía continuará con las investigaciones en las otras esferas, entre ellas la penal, pues –según ex funcionarios de Odebrecht presos en Brasil– en Colombia fueron repartidos 11 millones de dólares en sobornos para que la multinacional fuera beneficiada con multimillonarios contratos, entre ellos la llamada Ruta del Sol II y la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena.
En lo que tiene que ver con las exministras Álvarez y Parody –las otras ‘señaladas’– su enredo tiene que ver con un otrosí que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) le entregó a Odebrecht para la construcción de la vía Ocaña-Gamarra. La obra –que hace parte de la llamada Ruta del Sol– beneficia a miembros de la familia Parody –entre ellos un hermano de la exministra–, quien figura como accionista de uno de los puertos. Las acusaciones provienen de miembros del Centro Democrático.
La exministra Álvarez –de acuerdo con informaciones documentales, dadas a conocer por medios de comunicación– antes de ocupar la cartera de Transporte integró la junta directiva de Cartagena II. S.A., que dio origen a la que posteriormente se benefició con la concesión del puerto. Y como ministra firmó dos documentos que guardan estrecha relación con la carretera, que son el Conpes y la resolución que autorizaba los peajes. Álvarez ha sido citada, tanto por la Procuraduría General como por la Fiscalía, para que presente sus descargos y rinda su versión de los hechos.
El otro asunto que también compromete a funcionarios del gobierno de Santos con Odebrecht es el préstamo en diciembre de 2015, y sin el cumplimiento de los requisitos legales, de 120.000 millones de pesos a la multinacional brasileña, como lo denunció el senador Jorge Enrique Robledo.
Dicho préstamo se realizó con condiciones favorables a Odebrecht y luego de que la Superintendencia de Sociedades la declarara insolvente. El crédito fue desembolsado al consorcio Navelena SAS, integrado por Odebrecht, con un 86 por ciento, y Valorcon, dueño del 14 por ciento restante. Los recursos fueron destinados para obras que permitan recuperar la navegabilidad del río Magdalena, contrato adjudicado en 2014, cuyo monto asciende a 2.5 billones de pesos.

¿Quiénes se salvan y quiénes se condenan por cuenta del mayor escándalo de corrupción en la historia reciente del país?
Óscar Iván Zuluaga, ¿cuántos goles le metieron?
Si alguien debe estar pilas con todo lo que pase en una campaña presidencial es el candidato. Si no sabe lo que pasa entonces deja de ser candidato y se convierte en candidote. Ernesto Samper se encargó de quitarle validez al cuento chimbo de que hay cosas que pasan a espaldas del candidato, sobre todo aquellas que tienen que ver con el manejo de la plata.

Si a Zuluaga ya le había pasado la amarga experiencia del hacker, Andrés Fernando Sepúlveda, cuya investigación acaba de ser archivada por la Fiscalía, resulta increíble que el episodio de Odebrecht también termine comprometiendo su campaña, por cuenta de su asesor Duda Mendoça, quien afirmó que –por asesorar a Zuluaga– recibió pagos de Odebrecht, algo que el ex candidato presidencial niega de forma tajante.
Son, pues, muchas explicaciones las que ha tenido que dar Zuluaga por cuenta de una campaña en la que –sin duda– fallaron muchos controles internos.

Roberto Prieto, ¿del 8.000 al Nobel-mil?

El gerente de la campaña reeleccionista de Santos en 2014 no es un aparecido en el mundo de las campañas políticas. Todo lo contrario: sabe mucho de las mismas. Por eso Santos lo llevó para que se pusiera al frente de la que buscaba su reelección en 2014.

Prieto hizo parte de la que llevó a Ernesto Samper a la Presidencia, que terminó con el escándalo del proceso 8.000. Prieto salió sin untarse ni mancharse de ese escándalo. Como Prieto sabe mucho de campañas presidenciales, sabe muy bien que los encuentros a solas con desconocidos son un pecado mortal. Pero ello no significa que amigos suyos no lo hagan, como ocurrió con Andrés Giraldo, quien sí se reunió con Otto Bula –el hombre que ‘engrasó’ a un buen número de políticos y funcionarios que tuvieron que ver con la adición por $700.000 millones de pesos a la Ruta del Sol en 2014–.
Ese encuentro tiene en serios problemas a Giraldo, al propio Prieto y de paso al mismo Presidente y Nobel de Paz Juan Manuel Santos, pues lo que dice Bula es que en dos reuniones con Giraldo le entregó el millón de dólares para que se los diera a su amigo Roberto Prieto, quien los haría llegar a la campaña reeleccionista. Hasta ahora es la palabra de Bula contra las de Prieto y Giraldo. Pero, como se dice en tiempos electorales, “faltan datos de otros municipios”.

Cecilia y Gina, ¿solo mala presentación?

Que el nombre de la ministra de Transporte figure en un escándalo en el que está involucrada la familia de su pareja, por cuenta de haberse favorecido con una decisión en la que ella habría jugado un importante papel, tiene –por lo menos– muy mala presentación.

En el mejor de los casos se presta para suspicacias y malos entendidos. Pero en el peor de los casos puede constituir un delito. O mejor: varios delitos. Punto. El interés indebido en la celebración de contratos y la violación al régimen legal de inhabilidades e incompatibilidades tienen severas penalidades, pues son considerados delitos contra la Administración Pública. Álvarez deberá demostrar que no incurrió en ninguna de las gravísimas faltas, y que todo se trata de una persecución en su contra y en contra de su pareja por parte de su antiguo jefe, el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Tanto Álvarez como Parody denunciaron el pasado viernes ante la Corte Suprema de Justicia a nueve congresistas del Centro Democrático a quienes señalan de incurrir en “falsa denuncia”.

Navelena, ¿qué tanto sabe Bula?

La Fiscalía General, en cabeza de Néstor Humberto Martínez, tiene la lupa puesta en el contrato de Odebrecht para la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena. De hecho, anunció la apertura de la investigación relacionada con el préstamo por parte del Banco Agrario a la multinacional, cuyos dineros serían invertidos en la megaobra, que tendría un costo de 2.5 billones de pesos.

La Fiscalía indaga las razones por la cuales se otorgó el préstamo en condiciones muy favorables y a sabiendas de que Odebrecht había sido declarada en quiebra por la Supersociedades.
El organismo investigador también indaga por la contratación de Otto Bula –bajo la modalidad de honorarios por éxito– por parte de Odebrecht en abril de 2016 para que gestionara la financiación de la Agencia Público Privada (APP) responsable de las obras del Río. Bula habría recibido por la gestión 6.000 millones de pesos. En esta otra investigación, las llaves para abrir varias puertas también parece tenerlas Bula.

http://www.elheraldo.co/politica/la-ley-del-montes-odebrecht-culpables-o-inocentes-327934