Imagen Policía Nacional 
De “nochadas” y trasnochadas
Hasta hace algunos años los jóvenes se iban a dormir a eso de las 10 de la noche, justo cuando en la pantalla del televisor aparecía un mensaje que decía: “A partir de este momento se inicia la programación para adultos”. Luego del aviso uno asumía que lo que seguía sólo podía ser visto por nuestros padres, o por los abuelos y por la tía Clementina, que nunca se casó y que se quedó para “vestir santos” y para espantar novias tan libidinosas como uno.
El caso es que a las 10 de la noche uno se iba a dormir. Punto. Los adultos se quedaban en la sala viendo “Caso juzgado”, “Concéntrese, para que no se le olvide” y la novela de las 10, que podía ser “La vorágine”. Mejor dicho, lo último que uno veía en televisión antes de acostarse eran los arrumacos de Don Chinche con la señorita Elvia y los coqueteos de Eutimio Polanía con la lora Pastora. Eran otros tiempos, sin duda alguna.
En los tiempos que corren los menores se acuestan a la hora que les da la gana y casi siempre después que sus padres. El mejor ejemplo de ello acaba de suceder en Soledad, Atlántico, donde decenas de niñas fueron sorprendidas por la Policía en momentos en que participaban en una “nochada”, que es algo así como una fiesta a la que varios adultos convocan por redes sociales y en las que hay consumo de drogas y todo tipo de excesos y de abusos, según informó la Policía. Al parecer, las “nochadas” están de moda en Soledad, puesto que para este fin de semana ya han sido anunciadas varias.
Para despejar todo tipo de dudas y especulaciones sobre este espinoso asunto, lo primero que hay que decir es que los únicos responsables de lo que pasa con las niñas que participan de las “nochadas” de Soledad o de Barranquilla son sus padres. Nadie más. Son ellos quienes deben saber qué hacen y qué no hacen sus hijos. Ellos tienen que saber con quién comparten, quiénes son sus amigos y qué lugares frecuentan. ¿O piensan que esa tarea le corresponde a la Policía?
El control de los menores es responsabilidad de sus padres. Suficiente trabajo tiene la Policía persiguiendo delincuentes como para que ahora tengan que cuidar a las niñas que se escapan a las “nochadas” a buscar lo que no se les ha perdido. O peor: a caer en redes de prostitución infantil o de organizaciones narcotraficantes. Así que no está de más que antes de acostarse, los padres respondan la pregunta que estuvo de moda durante mucho tiempo en nuestra televisión: “Señores padres de familia, ¿saben ustedes dónde están sus hijos en este momento?