Ahí viene La Guacherna con sus faroles de colores, con sus monocucos, sus marimondas, con sus tropelías, sus melodías, con sus risas y sus sonrisas, con su alegría desbordante y desbordada, con su altanería, su irreverencia, con su frenesí, su delirio, su andar altanero de diosa coronada. Ahí viene La Guacherna señoras y señores, La Guacherna, la de Esthercita la novia de Curramba, la inolvidable Esthercita, la bienamada, la de las risotadas, la siemprealegre. Ahí viene La Guacherna cadenciosa y rítmica, viene desde el Barrio Abajo, viene sandunguendo, vociferando, jadeando, viene altiva. Ahí viene La Guacherna multicolor, briosa y mimosa, desbocada y estrepitosa. Ahí viene La Guacherna, ahí viene el Carnaval.