Los disfraces del Carnaval

El Carnaval de Barranquilla es la gran oportunidad para que los personajes de la política nacional se hagan presentes en la ciudad y desfilen con sus mejores atuendos. Este año no será la excepción. Desde la noche del pasado viernes, cuando se celebró La Guacherna, empezaron a llegar a Curramba varios de los invitados especiales, quienes vienen dispuestos no solo a gozarse el Carnaval, sino a arrasar con todos los premios.

Como en años anteriores, La Ley del Montes presenta en exclusiva a sus lectores una selección de los mejores disfraces del Carnaval, que este año tiene como gran protagonista Odebrecht (El Descabezado), quien parece dispuesto a desquitarse de la traición de sus antiguos socios y amigos. Todos ellos están asustados, pues El Descabezado conoce sus secretos y parece dispuesto a contar todos los detalles de los sobornos, así como las identidades de los sobornados, a cambio de una buena rebaja de penas.

Es bastante probable que este año durante el Carnaval, visite a Barranquilla -aunque de incógnito- el “Monocuco Martínez”, quien tiene sobre sus hombros no solo la investigación de los sobornos pagados por Odebrecht (El Descabezado), sino la suerte de sus mejores amigos. Aunque mucha gente se lo imagina, no está demás recordar que al “Monocuco Martínez”, le preocupa mucho más la suerte de estos últimos que la del primero de ellos.

El Carnaval también será el escenario ideal para que “Santo, el enmascarado de Plata”, Las Marimondas, Las Negritas Puloy y Mario Baracus, entre otros, demuestren ante el público barranquillero cuál fue su participación en el escándalo que tiene conmocionado al país. Aunque ahora ninguno dice conocerlo y prefieren tenerlo a “kilómetros”, lo cierto es que Odebrecht (El Descabezado), tiene un machete muy afilado, capaz de cortarle la cabeza a más de uno, sin importar su condición social o su protagonismo político. Veamos algunas de las preguntas que deberán responder los ilustres visitantes del Carnaval 2017.

¿Tuvieron o no tratos con Odebrecht (El Descabezado)? ¿Sabían o no del pago de coimas y sobornos por parte de quien desfilará durante el Carnaval con su cabeza en la mano? ¿Hasta dónde llegará “El Monocuco Martínez” en sus investigaciones por develar el entramado de corrupción montado por Odebrecht (El Descabezado)? ¿Seguirán las Negritas Puloy disfrutando de su buena vida? ¿Perderá “Santo, el enmascarado de plata”, su máscara y su cabellera ante Odebrecht (El Descabezado)? Veamos:

 

EL Descabezado

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Odebrecht, no solo se quedó sin cabeza, sino que quiere descabezar a todo el mundo, desde el presidente Juan Manuel Santos, hasta el excandidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, pasando por viceministros, intermediarios y congresistas. Los hechos han demostrado que –aunque carece de cabeza– al descabezado le sobran manos para meterlas en todos los contratos, no solo los de la Ruta del Sol II y Navelena. El descabezado tiene el machete bien afilado y todo aquel que le de papaya se lo lleva por delante. Sus antiguos amigos o socios están pagando escondederos para no dejarse ver por estos días, pues apenas asomen la cabeza seguro que se las corta. De su furia parece que no se salvará nadie, ni los amigos del Gobierno ni los de la oposición. Aunque hoy muchos dicen no conocerlo, lo cierto es que en el pasado reciente, unos y otros le acicalaron el pelo, le rasuraron la barba y le anudaron la corbata. ¿Quiénes serán los próximos descabezados del “hombre sin cabeza”? Muy pronto se sabrá. Más de uno ya puso su barba en remojo.

 

El Monocuco

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¿Quién será ese Monocuco? Es la pregunta que se hacen quienes ven a este personaje carnavalero, que quiere pasarla bueno, sin pisar callos y sin que nadie conozca su identidad. El Monocuco mayor del Carnaval de este año es el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, que quiere destapar el pastel de Odebrecht, pero sin que nadie se entere que él está detrás de las investigaciones, sobre todo sus amigos. El problema del “Monocuco Martínez” es que sus amigos son muy poderosos. Su jugada maestra de zafarse de investigar la campaña presidencial de Juan Manuel Santos en 2014, enviando el proceso al Consejo Nacional Electoral, le salió tan chueca que quedó mal con Santos y también con sus enemigos. El problema del Monocuco es que –más temprano que tarde– todo el mundo termina por saber quién es el que está detrás del capuchón.

 

Santo, el enmascarado de plata

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Aunque hasta el momento ha logrado sortear con éxito a Odebrecht (El Descabezado), lo cierto es que el “enmascarado de plata” no tiene garantizado el triunfo final. Él mejor que nadie sabe que se está jugando no solo su máscara, sino también su cabellera. La fortaleza de “Santo, el enmascarado de plata”,  es el ataque a mansalva y por la espalda. Pocos sobreviven a su golpe certero en el cuello. El expresidente Álvaro “El Ubérrimo” Uribe, aun no se repone del mazazo que le propinó hace más de seis años, cuando eran amigos. Aunque en varias oportunidades han confrontado –la más reciente fue durante el Plebiscito– la “Batalla final” será el próximo año, cuando esté en juego el título presidencial. En ese momento –solo en ese momento– se sabrá de qué lado estará el enigmático vicepresidente, Germán “El Coscorrón” Vargas Lleras, quien será uno de los protagonistas de la esperada “Batalla final”. ¿Perderá Santo su máscara de plata? O, peor: ¿perderá su cabellera?

 

Las Marimondas

Paraguitas and the Marimondas of Barria Abajo for FNPI and Marilia Kodik

Dice la leyenda que estos personajes se encargan de burlarse de la alta sociedad, especialmente de los políticos y de los hombres adinerados, que en los tiempos que corren vienen siendo la misma cosa. Punto. Las Marimondas se divierten cuando ven a los políticos asustados, como ocurre ahora por cuenta del escándalo de Odebrecht. “En el Congreso se acabó la valeriana y el Lomotil”, se burlan Las Marimondas del Barrio Abajo, de Boston y Montecristo, mientras les hacen morisquetas a los Honorables Parlamentarios (HP) que disfrutan de la Batalla de Flores. “Cójanlos, cójanlos…”, les gritan Las Marimondas a los congresistas que se sientan muy emperifollados en los palcos de La vía 40, mientras miran asustados con el rabillo del ojo para no dejarse sorprender por Odebrecht (El Descabezado). Las Marimondas disfrutan del dolor ajeno durante el Carnaval, puesto que durante todo el año son ellas las que padecen las decisiones que -a su nombre- toman los HP, como la Reforma Tributaria que tiene a Las Marimondas aburridas y maldiciendo todo el día, porque el salario no les alcanza.

Mario Baracus

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Este año al célebre protagonista de Los Magníficos le tocó bailar con la más fea. Odebrecht le cortó la cabeza cuando se disponía a gozarse el Carnaval. Apenas se estaba despidiendo de sus amigos de Sahagún, cuando Odebrecht le cercenó la cabeza sin compasión. Ahora nuestro Mario Baracus, también conocido como Otto Bula, deberá defenderse sin la ayuda de su jefe y amigo, el implacable y astuto Aníbal. En la Fiscalía sospechan que buena parte de las cadenas y de los anillos de oro puro que luce Mario Baracus en su cuello y en sus manos, fueron comprados con los millones que recibió de Odebrecht para que “engrasara” a varios congresistas. El oro es una de sus manías. Recluido en una celda, Baracus quiere confesarle al “Monocuco Martínez”, cómo fue que Odebrecht -antes de cortarle la cabeza- le dio más de 4 millones de dólares para que lograra que le adjudicaran el multimillonario contrato de la vía Ocaña-Gamarra. ¿Podrá cumplir esa misión? ¿Imposible?

Las Negritas Puloy

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La simpatía de las Negritas Puloy no tiene comparación. Viven sonrientes todo el tiempo, sobre todo si les va muy bien en los negocios. Son amantes de los buenos restaurantes, la buena mesa y los buenos vinos. A diferencia de sus antecesoras –que nacieron por allá en los años 60 en el popular barrio Montecristo de Barranquilla– las Negritas Puloy 2017 tienen un toque refinado y sofisticado, que les permite tener libre acceso a los círculos más íntimos y cerrados del poder en Bogotá. Nadie se imaginó jamás que Odebrecht (El descabezado), llegara a tocarlas, pero por cuenta de un descuido de una de ellas hoy están en la picota pública y buscando un puerto seguro que les permita acampar mientras pasa el temporal. Las Negritas Puloy entran sin golpear en la Casa de Nariño, sin importar quien esté sentado en la silla presidencial. Para ellas lo que cuenta es el jinete, no el caballo. Y es por ello que aprendieron a bailar muy bien al son que le toquen, sea un porro, una cumbia o un mapalé.