Ante la incertidumbre y él pánico que empiezan a sentir los habitantes de Bogotá, luego del atentado terrorista de ayer contra la Policía Nacional, que dejó 30 uniformados heridos, dos de los cuales se encuentran en estado crítico, las autoridades deben emplearse a fondo para esclarecer los hechos en el menor tiempo posible. La eficiencia de las autoridades es fundamental para que la ciudad recupere muy pronto la calma perdida por la acción criminal.

El acto de terror ocurrió en el tradicional barrio de La Macarena, en inmediaciones de la Plaza de Toros de Santa María, epicentro en las últimas semanas de enfrentamientos entre la Policía y grupos antitaurinos, quienes se oponen a la celebración de las corridas de toros de la temporada.

El alcalde Bogotá, Enrique Peñalosa, informó que él acto de terror estaba dirigido a un grupo de agentes de Policía que transitaban por el sector. Descartó que la acción fuera realizada por grupos animalistas, pero no precisó la identidad de sus autores, materiales e intelectuales. La intervención de Peñalosa -lejos de aclarar las dudas- sirvió para arrojar un manto de dudas sobre el acto terrorista.

El presidente de la República, Juan Manuel Santos, por su parte, lamentó los hechos, expresó su solidaridad con las víctimas y calificó la acción criminal como un “incidente“, lo que originó fuertes reclamos al mandatario en las redes sociales. Varios tuiteros, por ejemplo, cuestionaron la benevolencia de Santos con los autores del atentado, al pretender minimizar la crueldad de la acción.

Bogotá no puede abrir de nuevo el capítulo de terror que vivió en las décadas de los 80 y los 90, cuando organizaciones narcotraficantes, como el cartel de Medellín, produjeron múltiples atentados a instituciones del Estado y medios de comunicación ocasionando decenas de muertes y multimillonarias pérdidas materiales.

El terror no puede apoderarse de nuevo de la ciudad y para ello es necesario que las autoridades civiles y militares, con la Alcaldía Distrital y al Policía a la cabeza, muestren resultados contundentes en el menor tiempo posible. No basta que el Alcalde Peñalosa diga quiénes no fueron los autores del atentado, sino -sobre todo- quiénes fueron son los responsables de la acción terrorista. El pánico y la incertidumbre no pueden apoderarse de Bogotá.

Editorial para ViveBarranquilla por BluRadio