¿Quieren que les cuente una increíble pero verdadera historia de Amor, ocurrida en estos tiempos que corren de amores efímeros y de sueños furtivos?

La historia es la siguiente: hace 75 años se conocieron en la Región Caribe los jóvenes Víctor Herrera De la Espriella yÁngela Iranzo, ambos llenos de ilusiones y de sueños. Víctor y Ángela -o mejor: Viti y Lilla- disfrutaron de un romance intenso en el que no faltaron las promesas de amor eterno, de esas promesas que se hacen todos los enamorados y que muy pocos cumplen. Ellos sí. De ello dan fe sus ocho hijos, sus nietos, sus nueras y sus yernos. Y también -claro- sus amigos y toda la comunidad, que disfrutó de su presencia y compañía.

Desde el comienzo la suya fue una verdadera historia de Amor. Nadie escuchó de labios de él o de ella un reclamo o un reproche a su pareja. El Amor entre ellos y de ellos a sus hijos fue desbordante. Viti y Lilla nos demostraron a todos nosotros -incrédulos y escépticos- que sí es posible disfrutar del ser amado por siempre y para siempre, incluso hasta después de la muerte.

Víctor y Ángela murieron el pasado viernes en Barranquilla, después de 75 años de feliz matrimonio. Él tenía 106 años y ella 94. Primero falleció Víctor y Ángela partió cinco horas después, luego de escuchar de labios de una de sus nietas que su amado Viti había muerto a su lado, pues ambos estaban recluidos en centro hospitalario por sus quebrantos de salud.

¿Alguien duda que Ángela murió de Amor? ¿Alguien duda que Ángela vivió gracias al Amor de Víctor, su amado Viti?¿Alguien duda -¡por Dios!- que fue el Amor -tan devaluado y vilipendiado en estos tiempos que corren- el que permitió que Víctor y Ángela vivieran juntos por más de siete décadas y que murieran con una diferencia de pocas horas?

Víctor y Ángela nos acaban de dar -con sus vidas y con sus muertes- el mejor ejemplo del poder del Amor y de qué sí es posible construir -aún en medio de las adversidades que nunca faltan- una relación armoniosa y bonita, basada en el respeto mutuo, el cariño y la admiración. Gracias Víctor y Ángela. Gracias por enseñarnos a soñar con el Amor, con sus milagros y con su inmenso poder.

Editorial para #ViveBarranquilla por @BluRadio