Clase política empezará a rendir cuentas

“Atenderé el llamado de la Honorable Corte Suprema de Justicia, cuando ella lo disponga. Seguro de mi inocencia”, escribió en su cuenta de Twitter el senador por el partido de La U, Bernardo Elías, mejor conocido como “Ñoño Elías”, uno de los políticos más influyentes de la Región Caribe, quién sería citado por el alto tribunal para conocer su participación en el escándalo desatado por el pago de multimillonarios sobornos a congresistas y funcionarios por parte de la multinacional brasileña Odebrecht.

Bernardo Ñoño Elías es hoy por hoy el senador con mayor votación nacional, después de su paisano y copartidario, Musa Besaile, también oriundo de Sahagún, Córdoba.

Ñoño y Musa son los nuevos “barones electorales” de la Región Caribe y ambos fueron determinantes para que Juan Manuel Santos ganara l segunda vuelta presidencial en 2014, después de haber perdido la primera contra Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático.

Gracias a los votos de Ñoño y de Musa, entre otros congresistas del partido de La U y de otras fuerzas que respaldaron la campaña reeleccionista, Santos pudo repetir mandato. En su momento el propio Santos agradeció el gesto de los dos senadores de La U, quienes se emplearon a fondo para ganar la Presidencia en la segunda vuelta. Cada uno aportó más de 150 mil votos, según cálculos realizados por otros congresistas de la Región Caribe.

Haber logrado la mayor votación del país para el Senado, les garantizaba a Ñoño o a Musa ser presidentes del Congreso, pero ambos declinaron esa dignidad, argumentando -según amigos y allegados- que preferían el bajo perfil en lugar de la exposición mediática que significa estar al frente de una de las ramas del Poder Público.

Pero la verdadera razón fue bien distinta: Ñoño y Musa declinaron la Presidencia del Congreso a cambio de una buena tajada burocrática y de una mayor participación en la contratación estatal. En el caso de Ñoño -por ejemplo- el Gobierno lo premió dándole el control burocrático del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), cuyos directores han sido muy cercanos al senador Elías, tal es el caso de Alfredo Bula y de Ariel Aduen, quienes han contado con su respaldo político y con el del ex senador sucreño Erik Morris, suegro de Ñoño, condenado por parapolítica en 2007. Además, Ñoño tiene peso específico en la nómina de la Gobernación de Córdoba, ocupada por Edwin Besaile, hermano de Musa.

El nombre de Ñoño Elías volvió a sonar esta semana por cuenta del escándalo de Odebrecht, pues la Fiscalía General compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia para que investigue su presunta participación en el recibimiento de los dineros provenientes de Odebrecht, que habrían servido para favorecer a la multinacional en algunos contratos, como el de la vía Ocaña-Gamarra, que hace parte de la Ruta del Sol II, adjudicado a la empresa brasileña.

De acuerdo con las investigaciones, el dinero para el pago de sobornos y coimas para la obtención del contrato asciende a 4.6 millones de dólares y fue recibido por el ex senador Otto Bula -paisano y amigo de Ñoño- quien se encargó de repartirlo a los beneficiarios, cuya función era facilitar la adjudicación -o la modificación del contrato- mediante la elaboración de un Otrosí, como en efecto sucedió.

Bula reconoció su participación en los hechos delictivos y negoció con la Fiscalía su colaboración para el esclarecimiento de los hechos a cambio de una rebaja de penas. El senador Ñoño Elías ha declarado en su círculo familiar, así como a varios amigos, que es inocente y que no tiene nada que ver con los hechos que lo vincularían al escándalo de Odebrecht, aunque no descartó una medida en su contra, alegando que “la cuerda siempre se rompe por el lado más débil”.

No obstante, una de las pruebas que tendría la Fiscalía para solicitarle a la Corte Suprema que lo investigue sería -entre otras- varios mensajes de WhatsApp entre Bula y Ñoño en los que se referirían al asunto del Otrosí del contrato adjudicado a Odebrecht. De otra parte, el director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) -también vinculado al proceso por la Fiscalía- sostuvo que el senador Ñoño Elías indagó ante su despacho por el Otrosí del contrato, que ascendería a unos 900 millones de pesos. De manera que serían dos las fuentes que tendría la Fiscalía para solicitarle a la Corte que investigue al senador de La U, cuyo nombre también figura en otras investigaciones de los organismos de control y de la propia Fiscalía. ¿Quién es y qué hay en su contra? ¿Cuáles son sus vínculos con Otto Bula, el “hombre clave” de Odebrecht para repartir los sobornos y las coimas? ¿Haya dónde llega el poder de Ñoño Elías en la política nacional y regional? Como ocurrió con la “parapolítica”, en el escándalo de Odebrecht, ¿los costeños serán los únicos culpables?

Ñoño Elías y Otto Bula, el dúo dinámico de Odebrecht.

A diferencia de lo que ocurrió con Emilio Tapias, contratista detenido y principal protagonista del escándalo del “carrusel de la contratación”, que llegó a Bogotá de la mano de Ñoño Elías, Otto Bula llegó a la capital por cuenta de su amigo y socio político, Mario Uribe, ex senador antioqueño -primo del ex presidente Álvaro Uribe-, quién lo incluyó en su lista al Senado. Cuando Uribe renunció por cuenta de la parapolítica, Bula ocupó su curul. Pero en realidad Bula llegó a la política gracias a la familia Besaile, también oriunda de Sahagún, pues fue socio en un negocio de abarrotes de Johny Besaile -hermano del senador Musa y del Gobernador Edwin- quienes se lo recomendaron a Mario Uribe en 1998, con el compromiso de conseguirles una buena cantidad de votos. Luego Uribe y Bula se vuelven socios no sólo políticos, sino comerciales, pues ambos compran fincas en Córdoba, Antioquia y Bolívar. Después Bula se pasa para el bando de Ñoño Elías, con quien empieza a trabajar en política y en otros asuntos, como la gestión de proyectos ante organismo del Estado, como institutos descentralizados y ministerios. Los nombres de los dos aparecen mencionados en el escándalo de Odebrecht. El primero por haber recibido la plata para el pago de sobornos y el segundo por -al parecer- interceder o hacer lobby para que el negocio saliera a favor de la multinacional brasileña.

Ñoño Elías y Musa Besaile, dupla inderrotable

Ñoño Elías es sobrino de Jorge Ramón “Joche” Elías, ex senador oriundo de Sahagún, quien estuvo preso por cuenta del proceso 8.000. Su tío fue quien lo motivó para que ingrese a la política, pese a su triste experiencia que vivió por el ingreso de dineros del cártel de Cali a la campaña presidencial de Ernesto Samper. Con la elección de Alejandro Lyons -su cuñado- como gobernador de Córdoba, Ñoño se convierte en el hombre fuerte de la nómina y pone a varios de sus recomendados en las secretarías más apetecidas. Su llave política con Musa Besaile -como máximos jefes del partido de La U en Córdoba- les permite liquidar en el campo político a los antiguos barones electorales, tanto liberales como conservadores. La alianza repite triunfo a la Gobernación con Edwin Besaile, hermano de Musa, quien mantiene la cuota burocrática de los dos senadores del partido de La U, así como los contratos que son de su resorte. “El que no esté en el llavero ni lo nombran ni le dan contratos”, me dijo un contratista de Montería, quien se cansó de presentar su empresa a licitaciones.

¿Qué hay detrás de los carteles de Córdoba?

Al parecer en Córdoba hay carteles de todo tipo. Está el de la Educación, investigado en la actualidad por organismos de control y por la propia Corte Suprema de Justicia. Está el de las Regalías, que le habría costado la vida al Exdirector Jairo Zapa, que está siendo investigado por las autoridades. Y ahora han aparecido otros cárteles, entre ellos el de la Hemofilia, cuyo entramado empieza a develarse. En Enero fueron capturados en Montería y Sahagún tres ex funcionarios de la Gobernación de Córdoba, señalados de pertenecer a dicho cartel. Se trata del ex secretario de Salud Alfredo Arruachán Narváez, esposo de Ana Karina Elías, prima del senador Ñoño Elías. También fueron capturados Alexis Gaines y Marcela Suàrez, ex funcionarios de la Secretaría de Salud durante la administración de Alejandro Lyons, cuñado de Ñoño. El cartel habría desfalcado la Salud de Córdoba en cerca de 50.000 millones de pesos. El cartel operó mediante una red de “falsos pacientes” extraídos del régimen subsidiado a los que les suministraban “falsos medicamentos” no POS con la complicidad de varias IPS. Hace poco también se conoció de la existencia de un nuevo cartel, que se encargaría de desfalcar al Departamento mediante el pago de falsas terapias de neurodesarrollo a niños especiales que carecían de la enfermedad (Síndrome de Down). Al frente de la operación fraudulenta  estaría Ana Karina Elías, prima de Ñoño Elías, cabeza visible de la IPS Unidad Integral de Terapias de la Costa, la cual habría recibido 10.000 millones de pesos por falsas terapias.

¿Costeños culpables y “cachacos” inocentes?

El escándalo de Odebrecht debe destaparse completo, “caiga quien caiga”, como declaró el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras. Ocurre, sin embargo, que los que caen son los congresistas y funcionarios de la Región Caribe. No se trata de exculparlos. ¡Ni más faltaba! Todo lo contrario: aquellos que sean culpables que les caiga todo el peso de La Ley. Punto. Pero el escándalo de Odebrecht no se puede prestar -como ocurrió con el de la parapolítica- para estigmatizar a la Región Caribe como tierra de corruptos. Corrupción hay en todo el país, empezando por Bogotá, donde se robaron y se roban miles de millones de pesos todos los días. Sin embargo, nadie habla de Bogotá como tierra de corruptos. La Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia tienen que llevar las investigaciones de Odebrecht hasta las últimas consecuencias y sin cálculos políticos. Aquí no se trata de condenar a unos y de exonerar a otros. Los unos porque son “costeños” y los otros porque son “gente bien de Bogotá”. Por fortuna la investigción de Odebrecht ya tiene raíces profundas en otros países, como Estados Unidos y Brasil, de manera que lo que acá se pretenda tapar, allá seguramente saldrá a flote.