Roberto Prieto ha sido y es hombre de confianza de Juan Manuel Santos. Se ha desempeñado como gerente de sus dos campañas presidenciales, la de 2010 y la de 2014, cuando repitió mandato, luego de ganarle la segunda vuelta a Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático. Prieto conoce muy bien el mundo de las campañas presidenciales, pues también hizo parte de la que llevó a Ernesto Samper a la Casa de Nariño en 1994, la misma que después se vio envuelta en el escándalo del proceso 8.000 por cuenta del ingreso de miles de millones de pesos provenientes del Cartel de Cali. Prieto -sin embargo- salió sin mancharse y sin untarse del escándalo.

En esta oportunidad, cuando su nombre salió a relucir como presunto destinatario del millón de dòlares que el ex senador Otto Bula habría entregado a su amigo Andrés Giraldo Rivera en un restaurante de Bogotá, Prieto salió a desmentir de forma categórica las graves afirmaciones del ex congresista de Córdoba. Lo propio hizo Giraldo. Bula también debió aclarar -en mensaje que envió con su puño y letra al Consejo Nacional Electoral- que no le constaba que ese dinero fuera para la campaña de Santos. Con las declaraciones de los tres protagonistas, las aguas se tranquilizaron. Cada uno movió sus fichas y cada uno envió el mensaje que creyó más efectivo. Roberto Prieto -por ejemplo- afirmó a la emisora La W que tenía “susto”, porque “esa mafia de Córdoba es tenebrosa”. 

Pero como el ex gerente de la campaña reeleccionista de Santos en 2014 no precisó exactamente a qué -o a quiénes- se refería cuando habló de la tenebrosa “mafia de Córdoba” -y dado que las investigaciones por los pagos de sobornos de Odebrecht en Colombia han seguido su curso- sería muy oportuno que Prieto diga ahora si la “tenebrosa mafia de Córdoba” a la que hizo mención es la misma que lo acompañó en su correría por el departamento en Mayo de 2014, en plena campaña reeleccionista. Si no es así, entonces con más razón debe precisar sus afirmaciones.

En aquella ocasión Roberto Prieto -como gerente de la campaña de Santos- estuvo en Córdoba y se reunió en público y en privado con los senadores de La U, Musa Besaile y Bernardo “Ñoño” Elías Vidal, quienes a la postre -según cálculos de congresistas de la Región Caribe- aportaron cerca de 300.000 votos para que Santos ganara la segunda vuelta. También los acompañaron en tarima la ex representante a la Cámara, Zulema Jattin, procesada por parapolítica, al igual que el entonces senador Martín Morales, quien afrontaría meses después un juicio por narcotráfico, vínculos con grupos paramilitares y homicidio. Con todos ellos se reunió Prieto, al igual que otro directivo de la campaña santista, el ex ministro Sergio Díaz-Granados.

La magistrada de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, Patricia Salazar, acaba de abrir investigación preliminar contra el senador Bernardo “Ñoño” Elías, por su presunta participación y conocimiento en los hechos que tienen que ver con la adjudicación de contratos de forma ilegal a  Odebrecht, luego del pago de multimillonarios sobornos. 

“Ñoño Elías” es paisano y amigo de Otto Bula, quien reconoció ante la Fiscalía General que recibió dineros de la multinacional y que efectuó pagos a políticos y funcionarios -a manera de sobornos- para que la empresa se viera favorecida en una serie licitaciones. La Fiscalía tiene en su poder mensajes de WhatsApp  en los que Bula y Elías se referirían al asunto de Odebrecht, concretamente al Otrosí del contrato de la vía Ocaña-Gamarra, en el que la empresa brasileña tenía particular interés.

En su versión inicial -bajo la gravedad de juramento- Bula sostuvo que la plata que entregó a Giraldo era para la campaña de Santos -concretamente para su gerente, es decir Prieto- y esa fue la razón que llevó al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, a afirmar en rueda de prensa que “dineros de Odebrecht llegaron a la campaña de Santos”, aunque horas más tarde declarara que no tenía pruebas de ello. Es decir, la única carta que tenía el Fiscal General eran las declaraciones iniciales de Bula, quien después metió reversa, cuando supo -por cuenta de un artículo publicado en el periódico El Tiempo- que Estados Unidos estaba rastreando sus vínculos con la “Oficina de Envigado”.

Ahora que la Corte Suprema decidió vincular al senador Bernardo “Ñoño” Elías al proceso de Odebrecht en Colombia, sería muy bueno que la Fiscalía General escuchara al ex gerente de la campaña reeleccionista de Santos en 2014 para que contara su versión de los hechos, puesto que -hasta el momento- lo único que se sabe es que tiene susto porque “esa mafia de Córdoba es tenebrosa”. 

Como de lo que se trata es de armar el rompecabezas del pago de sobornos de Odebrecht en el país, resulta inverosímil que la Fiscalía General pretenda armarlo sin contar con una de las piezas más importantes, como es Roberto Prieto. Tan importante que -en plena campaña reeleccionista de Santos en 2014- se reunió con el senador Bernardo “Ñoño” Elías en Córdoba, quien resultó ser uno de los grandes amigos de Otto Bula, “el hombre del maletín” de Odebrecht en Colombia.