Jineth Bedoya señala al ex director de la Policía, general Leonardo Gallego, de ser autor intelectual de su secuestro, violación e intento de homicidio. 

En vista de que la Justicia en su caso ha sido timorata, ineficaz y cobarde, la periodista Jineth Bedoya Lima  decidió dar un paso adelante y después de 17 años señaló a quien ella considera uno de los determinadores de su secuestro, violación e intento de homicidio: el general Leonardo Gallego, ex director de la Policía Nacional y ex director de la Dijin.

Se trata -sin duda- de un gesto valiente y digno por parte de una mujer cuyo caso fue considerado por la Fiscalía General de la Nación como un “crimen de Lesa Humanidad”, lo que significa que no prescribirá si se archivará, hasta tanto no se haya esclarecido en su totalidad y los responsables del mismo sean castigados.

El General Gallego era director de la Dijin cuando Jineth Bedoya -entonces redactora judicial del diario El Espectador de Bogotá- fue secuestrada, violada y arrojada en un paraje de la vía Bogotá-Villavicencio, luego de que sus captores la dieran por muerta.

La pesadilla de Jineth comenzó desde el instante en que ella ingresó a la cárcel La Modelo de Bogotá -el 25 de Mayo del año 2000- con la intención de entrevistar a Mario Jaimes Mejía, alias “El Panadero”, uno de los jefes paramilitares que se encontraba detenido, quién haría parte de una red dedicada al tráfico de armas en complicidad con miembros de la Policía Nacional. “Ese día ingresé a La Modelo y terminé drogada, amordazada y en la parte trasera de una camioneta rumbo al infierno”, ha relatado Jineth en medio de su profundo dolor. Tenía 26 años.

“Al principio no entendía nada de lo que me ocurría -narró Jineth ante los negociadores del Gobierno y de las Farc en La Habana, cuando hizo parte de la delegación de víctimas del conflicto armado-. En mi mente había una serie de ideas y pensamientos sobre los motivos que había para que estuviera viviendo esta pesadilla. Cuando les supliqué a mis captores que me dejaran vomitar, me taparon la boca con una cinta adhesiva y cuando intenté quitármela me dieron una patada en la cara”.

“Hasta ese momento -continúa su relato- pensaba que se trataba de una golpiza y que muy pronto me dejarían libre. Pero de repente la camioneta se detuvo en la vía, en un sitio donde había muchos hombres. De repente uno de ellos -el mismo que me había apuntado con una pistola en la puerta de la cárcel, el mismo que me había dado una patada en la cara, el mismo que me había arrancado mechones de pelo, mientras me zarandeaba- apareció de nuevo. Me puso la pistola en la sien, la cargó y me apuntó, mientras me golpeaba y me gritaba: “Míreme bien la cara hijueputa; míremela bien, porque no se le va a olvidar nunca (…)”.

Ahí empezó el calvario de Jineth Bedoya.  Calvario que aún no termina. A Jineth la violaron varios hombres, la drogaron, la ultrajaron, la torturaron y la abandonaron a su suerte, desnuda, cuando pensaron que había muerto. Su valentía y su tenacidad la han llevado por el mundo entero contando su tragedia, para que no se repita. Pero también para que haya Justicia y sus agresores reciban el castigo que merecen por su crimen. En la acción criminal contra Jineth participaron también los jefes paramilitares José Miguel Arroyabe Ruiz, Ángel Custodio Gaitán y Alejandro Cárdenas Orozco.

En varias oportunidades Jineth Bedoya ha señalado y reconocido a los autores de secuestro y violación. De hecho, ya son once las veces que ha comparecido a los estrados judiciales a contar ante un juez su tragedia.

Ella sigue con valor y entereza narrando su calvario, mientras espera que se haga justicia. Es la cara visible de la campaña “No es hora de callar”, que busca que las víctimas de violaciones y abusos como los que ella padeció no guarden silencio y denuncien sus casos, con el mismo coraje con que ella lo ha hecho.

Ahora Jineth Bedoya acaba de dar una muestra más de entereza, valor y dignidad, al señalar a un General de la Policía Nacional, ex director de esa institución y ex director de la Dijin, el general (r) Leonardo Gallego, de ser determinador (autor intelectual) de su secuestro, violación e intento de homicidio. El alto oficial deberá responder por estas gravísimas acusaciones.