La cifra del defensor de Pueblo, Carlos Alfonso Negret, es aterradora y escalofriante: 120 líderes y defensores de Derechos Humanos fueron asesinados en Colombia , entre el primero de Enero del año pasado y el 20 de Febrero de 2017.

El asesinato sistemático de quienes han asumido la defensa de los Derechos Humanos en el país es tan preocupante como la indolencia del Gobierno Nacional, que se muestra indiferente ante la tragedia. Nada perturba la tranquilidad del Ejecutivo, que sigue sin encontrar respuestas concretas a las denuncias que todos los días se hacen sobre amenazas o crímenes de líderes sociales o de defensores de Derechos Humanos.

Para el Defensor del Pueblo, la muerte y las amenazas se presentan con mayor frecuencia en aquellas zonas que han sido abandonadas por las Farc, o donde el grupo guerrillero dejó de hacer presencia. Se trata de un grave sañalamiento que ratificaría las dudas y los temores de quienes -durante el desarrollo de los diálogos de La Habana- advirtieron sobre la necesidad y la urgencia de que los espacios abandonados por las Farc fueran ocupados de inmediato por el Estado.

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