El futuro de La Jurisdicción Especial de Paz (JEP) no está despejado. Un experto en meteorología diría que hay turbulencias y se avecinan tormentas en el Congreso de la República, donde la próxima semana, deberá quedar aprobada la que es considerada la columna vertebral de los acuerdos de La Habana, entre el Gobierno y las FARC.

Las tormentas tienen que ver con una sorpresiva rebeldía de algunas bancadas -incluyendo las que hacen parte de la llamada Unidad Nacional– que consideran que el tema debe ser debatido más a fondo, pues hay voces inconformes que consideran que dicha Jurisdicción atenta contra la Constitución Política Nacional. Es el caso de los generales retirados del Ejército, entre ellos el general Jorge Enrique Mora Rangel, ex negociador del Gobierno en La Habana, quienes consideran que jueces extranjeros no pueden hacer parte de dicha Jurisdicción.

El propio presidente, Juan Manuel Santos; le ha pedido al vicepresidente, Germán Vargas Lleras, que le ordene a su bancada de Cambio Radical que respalde la reforma constitucional, que fue discutida y aprobada por las partes en La Habana. El Vicepresidente -al igual que sus senadores y representantes a la Cámara- han expresado reservas acerca de los alcances que tendría una Jurisdicción Especial de Paz, pues consideran que en algunos casos suplantaría a las altas cortes, como también lo ha expresado el fiscal general, Néstor Humberto Martínez. También cuestionan el hecho de que de la misma hagan parte jueces extranjeros.

En estos momentos el trámite de la iniciativa se encuentra empantanado en el Congreso de la República, hasta el punto de que la discusión y la aprobación de la misma quedó aplazada para la próxima semana, decisión que tiene padeciendo al Gobierno y a las FARC, pues sin la Jurisdicción Especial de Paz es prácticamente imposible implementar los acuerdos de La Habana. Santos ha pedido celeridad en la discusión y en la aprobación de la JEP.

Pese a que el cielo está encapotado y hay amenazas de tormentas, lo cierto es que el Gobierno sabe muy bien cómo hacerle frente a las rebeldías del Congreso -en especial las que tienen que ver con las bancadas amigas- y conoce mejor que nadie cuál es el remedio para esa enfermedad. Una buena dosis de mermelada, repartida en proporciones iguales a los diferentes partidos, alivia el malestar de los congresistas y los pone a votar muy disciplinados y juiciosos la próxima semana. Esa rebeldía se cura con mermelada.

Editorial escrito para #ViveBarranquilla por @BluRadio