Razón tenía el ex ministro cartagenero, Sabas Pretelt De la Vega, cuando afirmó que la política es dinámica. Mucho más la política colombiana. Un buen ejemplo de ello ocurrió durante la campaña presidencial de 2010, muy recordada en estos días por cuenta del escándalo de Odebrecht, que tiene pagando escondernos a más de un político. Los hechos ocurrieron así: 

En la primera vuelta presidencial el entonces candidato del Partido Liberal, Rafael Pardo Rueda, tenía como jefe de debate al senador nortesantandereano Juan Fernando Cristo, quien se había mostrado particularmente agresivo con el candidato del uribismo, el ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Las diferencias entre Pardo y Santos llegaron a tal grado de pugnacidad que este último señaló al primero de tener vínculos con las Farc. El asunto estuvo a punto de llegar a los estrados judiciales.

 Cómo se recuerda a la segunda vuelta presidencial pasaron Santos y el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, quien   se había convertido en todo un fenómeno político. Las encuestas lo daban como favorito para ganar las elecciones. 

En aquella oportunidad el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, quien tenía un respaldo popular superior al 90 por ciento, decidió meterse de lleno en la contienda y tomar partido a favor de su candidato Santos. Fue así como durante una rueda de prensa afirmó que el país no podía llegar a ser gobernado por “un caballo discapacitado”, en clara alusión a Mockus, a quien se le había detectado por esos días la enfermedad de Parkinson.

Esa directa participación en política por parte de un Presidente de la República fue vista como un abuso de poder por parte del mandatario y una intromisión en la contienda electoral.

Por los lados del liberalismo las cosas estaban así: los perdedores Pardo y Cristo decidieron respaldar no a Santos, sino a Mockus. Pocos entendieron ese comportamiento, pues Santos tenía una trayectoria dentro de ese partido y es miembro de una familia de trapo rojo toda la vida, entre ellos el ex presidente, Eduardo Santos, fundador y dueño del diario El Tiempo.

El anuncio de Pardo y Mockus no cayó bien dentro de las filas del Partido Liberal, en especial en las bases, donde el presidente Uribe tenía amplio respaldo y por consiguiente su pupilo Santos. La singular propuesta de Pardo y Cristo fue derrotada y a la postre el partido terminó apoyando a Santos, quien resultó ganador.

Pero como la política es dinámica y nunca deja de sorprendernos, al poco tiempo de ganar la Presidencia de la República, Santos se reunió en Santa Marta con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, enemigo visceral de Uribe, y luego del encuentro, salió sonriente a presentarle a los colombianos a su “nuevo mejor amigo”. Ese sorpresivo y desconcertante anuncio llevó a Uribe a distanciarse de Santos. Distancia que hoy en día es un abismo monumental.

Mientras tanto, Santos, Pardo y Cristo -enemigos irreconciliables durante la campaña presidencial- fumaron la “pipa de la paz” y terminaron haciendo equipo en la Presidencia. Pardo ha sido Alto Consejero Presidencial, Ministro y Supraministro, mientras que Cristo llegó a tener muy buenas cuotas burocráticas y hoy en día es Ministro del Interior y  potencial candidato presidencial. ¿Alguien duda de lo dinámica que es la política?