La decisión de la Superintendencia de Servicios Públicos de liquidar a Electricaribe -luego de cuatro meses de haberla intervenido- ha sido recibida con alborozo en la Región Caribe. Todos los gobernadores y alcaldes, así como voceros de las clases política, industrial y empresarial, han expresado su alegría por la decisión adoptada por el Gobierno Nacional. La liquidación de Electricaribe ha sido interpretada, pues, como la mejor decisión.

En España, entre tanto, los mayores accionistas de Gas Natural Fenosa -dueños de Electricaribe- manifestaron que presentarán demandas contra el Estado colombiano por mil millones de euros, por considerar que no fueron respetados sus derechos. Dicho reclamo es respaldado por el Gobierno español. Es decir, habrá pleito y un tribunal tendrá que definir quién tiene la razón.

Ante la decisión tomada por el Gobierno Nacional, la tarea más urgente es buscar un nuevo operador que garantice la prestación de un buen servicio de energía a más de siete millones de usuarios de la Región Caribe. Esa misión no será fácil. Electricaribe deberá ser saneada y “emperifollada” para que luzca atractiva para los nuevos pretendientes. Hay que pagar deudas, vender activos, modernizar redes y buscar nuevos usuarios, todo ello sin dejar de prestar el servicio. Conocedores del negocio sostienen que toda esa operación no vale menos de 1.7 billones de pesos. ¿De dónde saldrá esa plata? Es una de las tantas preguntas que deberá ser resuelta en el futuro inmediato.

Ahora el compromiso de todos los habitantes de la Región Caribe es asumir una actitud responsable que permita superar la crisis. El populismo barato de algunos senadores y representantes a la Cámara, que sacan pecho ante lo ocurrido y cobran la cabeza de Electricaribe como trofeo de caza, debe ser reemplazado por un comportamiento más maduro, prudente y sensato.

Esos mismos políticos que hoy sonríen por la partida de Electricaribe hicieron parte de una clase dirigente que en tiempos pasados convirtieron las “electrificadoras de la Costa” en cuevas de ladrones y fortines burocráticos, cuyos recursos fueron manejados como plata de bolsillo. Las “electrificadoras de la Costa” fueron saqueadas por funcionarios corruptos, que llegaron a cargos directivos para robar a manos llenas.
Esas épocas no pueden volver, porque en ese caso -sin duda alguna- el remedio será peor que la enfermedad.

De manera que -ante el hecho cumplido de la liquidación de Electricaribe- hay que actuar con prontitud y eficiencia para conseguir un nuevo operador que garantice la prestación de un servicio óptimo a todos los usuarios de la Región Caribe, quienes a su vez deberán entender que para exigir un buen servicio es necesario pagar las deudas, algo que muchos administradores y gerentes de hospitales y cárceles de la Región Caribe, entre otros, no han entendido.

 

Editorial para #ViveBarranquilla por @BluRadio