Lo único que está claro de las presidenciales es que habrá segunda vuelta y que ganará quien haga mejores alianzas.

Aunque la renuncia de Germán Vargas Lleras a la Vicepresidencia estaba cantada desde el 7 de Agosto de 2014, su retiro produjo los primeros movimientos en las filas de quienes aspiran a suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño.

Algunos de los futuros opositores de Vargas Lleras ya empezaron a acomodarse en el partidor. Es el caso de quienes podrían conformar una gran alianza de partidos y movimientos de centro-izquierda, liderados por el Partido Verde, el Polo Democrático y Marcha Patriótica.

Su respuesta a la jugada de Vargas Lleras fue la convocatoria a una “cumbre” el viernes pasado en Bogotá, a la que asistieron el senador verde, Antonio Navarro, el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y la ministra de Trabajo, Clara López. A ella también fueron invitados el senador del Polo y candidato presidencial, Jorge Enrique Robledo, la ex senadora y líder de Marcha Patriótica, Piedad Córdoba; la senadora verde, Claudia López, y el ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, quienes se excusaron de asistir.

Pese a que aún falta mucha tela por cortar sobre el futuro de esta alianza -llamada Unidad Democrática- son varias las preguntas que tendrán que responder quienes la integren, en lo que tiene que ver con el partido político que conformen las Farc, una vez dejen sus armas y se reintegren a la vida civil. ¿Van a hacer política con ellas? ¿Harán parte del llamado por Timochenko “gobierno de transición¨? ¿No harán política con las Farc? ¿Harán parte de la alianza que conforme el presidente Santos para “salvar”, desde el punto de vista electoral, la negociación con las Farc? ¿Robledo, Fajardo y las López saldrán a la plaza pública con Iván Marquez, Pablo Catatumbo y compañía? ¿Piedad Córdoba y Marcha Patriótica saldrán a la plaza pública sin Márquez y sin Catatumbo?

Por los lados del Centro Democrático y del Partido Conservador también se sintió el coletazo de la renuncia de Vargas Lleras. Quien se encargó de hacer el primer movimiento fue el ex procurador, Alejandro Ordóñez, al afirmar que “el conservatismo y el uribismo deben unirse”. Hasta el momento, la convocatoria de Ordóñez no ha tenido respuesta, al menos de forma pública.

Ordóñez propone la conformación de una alianza de partidos y movimientos de derecha, cuya principal bandera será la oposición a los acuerdos de La Habana, el rechazo a la administración Santos y la lucha contra la corrupción. En este caso habría que ver qué pasaría con los sectores colaboracionistas del conservatismo que respaldan al Gobierno y que no tienen ningún interés en abandonar la “mermelada” que reciben.

En lo que tiene que ver con los partidos de la Unidad Nacional, las cosas tampoco están definidas. En el liberalismo se daba por descontado que Humberto De la Calle barrería, pero para sorpresa de muchos, el senador y precandidato, Juan Manuel Galán, derrota al “hombre de la paz” en varias encuestas. Ello habría llevado a De la Calle a “graduar” de enemigo a vencer a Vargas Lleras, quien -por su parte- buscaría respaldo en las bases del partido del “trapo rojo”. El ministro Juan Fernando Cristo y el senador Luis Fernando Velasco, los otros posibles “precandidatos liberales”, aun siguen deshojando la margarita: me lanzo, no me lanzo, me lanzo…

El partido de La U -por su parte- siguen sin reponerse  del mazazo de Odebrecht -con el que no contaba- pues estaba convencido de que el único salpicado sería Uribe. Al igual que Santos, todos sus voceros se agarran la cabeza y dicen al unísono: “¡Me acabo de enterar…!”.

Las fichas parecen estar del lado del ex ministro de Defensa y ex embajador en Washington, Juan Carlos Pinzón, quien no solo es el más santista de los santistas, sino el que tiene menor riesgo de haber sido tocado por los tentáculos de Odebrecht. “Pinzón es el hombre. Llega con buena fama, tiene carácter y no se ha desgastado con ninguno de los escándalos”, me dijo un senador de La U con quien hablé sobre el futuro de su partido. Y cuando le pregunté por la candidatura presidencial de Roy Barreras me respondió: ¿Quién…?

Toda esta serie de alianzas que se anuncian y que empiezan a conformarse sólo tienen una explicación: segunda vuelta presidencial. Nadie duda hoy en día que ninguno de los candidatos -ni los que hay ni los que habrá- ganará en primera vuelta. Todos apuestan a una segunda ronda, donde las alianzas que se conformen serán definitivas para el triunfo o la derrota, como ocurrió con Santos en 2014. ¿Qué tan efectivas serán estas alianzas en 2018 en materia electoral? ¡Hagan sus apuestas…!

 

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