Colombia nada en un mar de coca. Esa es la verdad. El Gobierno de Juan Manuel Santos debe reconocer que la guerra contra los cultivos ilícitos se perdió. Las cifras así lo indican: 188 mil hectáreas sembradas de hojas de coca y 710 toneladas métricas de cocaína pura producida el año pasado, muestra una triste y preocupante realidad. El contraste es mayor si tenemos en cuenta que hace algunos años habíamos logrado rebajar las siembras de hojas de coca a 60 mil hectáreas y habíamos abandonado el primer lugar como país productor de cocaína en el mundo. Por desgracia, hemos recuperado ese deshonroso primer lugar.

¿Qué pasó? El general Barry McCaffry, ex jefe de la Oficina de Antinarcóticos de Estados Unidos, no duda en señalar culpables: las Farc y el Gobierno de Santos, que cedió a la petición del grupo guerrillero en La Habana de suspender la aspersión aérea para erradicar los cultivos. “Las Farc no van a abandonar el negocio de la coca y no van a entregar sus armas. El Gobierno aceptó esas condiciones”, afirmó McCaffry en entrevista concedida a el periódico El Tiempo. “A pie -sostuvo McCaffry- es imposible acabar con miles de hectáreas de coca sembradas”.

Para el general estadounidense, el dinero de la coca le permitirá a las Farc poner en peligro la democracia en Colombia. “Ellas no tienen el respaldo del pueblo, pero sí tienen los millones que les produce la coca”, sostuvo el alto oficial, quien fue fundamental para que Estados Unidos y Colombia pusieran en marcha el llamado Plan Colombia en tiempos de Bill Clinton y Andrés Pastrana.
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, también admitió esta semana que el incremento de los cultivos ilícitos en el país “atenta contra la paz, al igual que el asesinato de los líderes sociales”.
De manera que el incremento de los cultivos ilícitos en el país no es un asunto menor. Todo lo contrario: es uno de los más graves en la actualidad, pues no sólo podría comprometer el desarrollo del posconflicto, sino que dispararía el consumo interno de cocaína, como ha venido sucediendo.
Y en la lucha contra este flagelo Estados Unidos ha cumplido un papel fundamental como aliado. Las palabras del general McCaffry deben ser escuchadas con atención por parte del Gobierno. Pretender ignorarlas sería, sin duda, un grave error.

 

Editorial escrito para #ViveBarranquilla en BluRadio