Junior despidió a Gamero: ¿El problema son los técnicos? El triste y lamentable espectáculo de estar echando técnicos debe parar. No habla bien de sus dueño, ni de sus directivos. Pero -sobre todo- habla muy mal del Junior como institución.

Creen lo dueños del Junior que los graves problemas del equipo se solucionan echando técnicos. Y los echan uno a uno, como quien desgrana una mazorca. Primero cayó Alexis Mendoza -para solo hablar de los más recientes- quien hizo buenas campañas y armó un equipo que gustaba a la afición, sin que se tratara de la versión criolla del Barcelona o del Real Madrid.

Alexis es -además- de la casa. Pero entró en desgracia con uno de los dueños del equipo y debió dar un paso al costado. La era de Alexis, que venía de ser el asistente técnico de Reinaldo Rueda en la Selección de Ecuador, terminó cuando empezaba a ilusionar a los hinchas.

La mazorca se siguió desgranando. A Alexis lo reemplazó otro ídolo de la afición: Giovanny Hernández, uno de los recordados números 10 del equipo. La inexperiencia y la falta de tacto para manejar el camerino terminaron por pasarle factura y agobiado por los malos resultados, Hernandez también dijo adiós.

En Enero de este año, Fuad Char anunció un Junior y un técnico de quilates. Llegó entonces el samario Alberto Gamero, quien abandonó al Tolima para asumir las riendas del cuadro Tiburón. Gamero llegó con una cuadrilla de asistentes y preparadores técnicos y con varios futbolistas de discreta y dilatada carrera profesional. Luego de fracasar en la Copa Libertadores y de una muy mala campaña, que tiene al Junior por fuera de las finales del torneo colombiano, Gamero ayer también dijo adiós.

Pero el triste y lamentable espectáculo de estar echando técnicos en Junior debe parar. No habla bien de los dueños ni de sus directivos. Pero -sobre todo- habla mal del Junior como institución. Junior es uno de los equipos grandes de Colombia, con una afición leal, que lo sigue en las buenas y en las malas.

Todos los equipos exitosos del mundo -todos- tienen detrás a unos directivos comprometidos, exigentes y respetuosos de los procesos a los que se comprometen sus entrenadores. Algunos, como el Arsenal de Inglaterra, mantienen a su técnico por muchos años, pese a sus malos resultados. Atlético Nacional de Medellín es otro ejemplo. La improvisación no conduce al éxito.

En el caso del Junior ya es hora de que los directivos indaguen muy bien qué es lo que pasa con un grupo influyente de jugadores que estaría manejando los hilos en el camerino y que serían el verdadero poder detrás del trono. Un grupo que se encargaría de “frenar” a sus compañeros. Si ello es así, entonces quienes tendrían que salir serían ellos, pues su comportamiento no sólo sería irresponsable, sino deshonesto con la afición y con los directivos. Esas manzanas podridas no pueden seguir en el Junior.