El secuestro del funcionario de la ONU, Harley López, el pasado 3 de Mayo en zona de Barranquillita, jurisdicción de Miraflores, Caquetá, por parte de uno de los frentes disidentes de las Farc, es un hecho muy grave. 

 

Se trata de una persona vinculada al organismo internacional que más contribuyó a la firma de la paz entre el Gobierno y las Farc, cuyo papel será fundamental, no sólo para la consolidación de la reconciliación nacional, sino para la firma de futuros acuerdos con otros grupos guerrilleros, como ocurre en la actualidad con el ELN.

 

Sobre el secuestro de Harley López es bueno que tanto el Gobierno como las Farc hagan algunas precisiones que permitan no sólo aclarar la situación, sino entender la gravedad del asunto.

Es necesario insistir, por ejemplo, en la condición de secuestrado de Lopez, quien se encuentra en poder de un frente disidente de las Farc contra su voluntad y por tiempo indefinido. No se trata, pues, de una “retención”, como eufemísticamente se refieren al hecho tanto el grupo guerrillero, como voceros del organismo internacional.

 

El frente primero de las Farc, que tiene en su poder al funcionario de la ONU, es uno de los llamados “disidentes” de la negociación de La Habana, ello quiere decir que no hace parte de aquellos que en la actualidad están a la espera de su desmovilización y reintegración a la sociedad, luego de que se cumplan todos los requisitos contemplados en el Acuerdo Final de La Habana. 

 

Ese hecho agrava mucho más el secuestro de López, que ahora empiecen a actuar como ruedas sueltas los frentes disidentes de las Farc, sin que nadie, empezando por el Gobierno y por las propias Farc, esté en condición de pedirles cuentas, solo muestra la fragilidad de la negociación de La Habana y el riesgo inminente en que estamos los colombianos ante una eventual arremetida de los llamados disidentes. 

 

El Ministro del Posconflicto, Rafael Pardo, ha exigido la inmediata liberación del funcionario de la ONU, sin ningún tipo de exigencia. Así debe ser, el frente primero de las Farc pide el despeje de una amplia zona del Caquetá para liberarlo, así como la no intervención del Gobierno Nacional en la misma.

 

Sobre esto último, mal haría el Gobierno en marginarse de un asunto de tanta gravedad y peor aún si es por exigencia de las Farc, las condiciones del despeje debería ser valoradas por el Gobierno, solo si es para proceder a la liberación de López.

 

De manera que Harley López debe ser liberado de forma inmediata para que siga cumpliendo sus funciones como empleado de la ONU.

 

El frente primero de las Farc debe proceder a dejarlo en libertad y sus voceros deberían considerar seriamente la posibilidad de iniciar diálogos con el Gobierno para su desmovilización.

 

El Gobierno, por su parte, tiene la obligación de combatir a todo grupo armado al margen de la Ley en el territorio nacional, entre ellos al frente primero de las Farc.

 

Quedamos a la espera del regreso de Harley López muy pronto a su hogar y al cumplimiento de nuevo de sus funciones, las cuales jamás debieron ser interrumpidas de forma violenta e ilegal por parte de guerrilleros disidentes de las Farc.

Editorial para #ViveBarranquilla por BluBarranquilla