El llamado ´clan del golfo´, organización narcotraficante que opera en todo el país, sigue cumpliendo con macabra precisión el llamado ´plan pistola´, que consiste en el asesinato individual y sistemático de agentes de la Policía Nacional.

Las últimas víctimas o las más recientes son: Deivis David Cárdenas y Wilber Muñoz, asesinados en las últimas horas en Sincelejo y Segovia, Antioquia, respectivamente.

Con la muerte de los agentes Cárdenas y Muñoz ya son 12 los policías asesinados, uno a uno, en las últimas dos semanas en el país. Está visto que la orden de los jefes del ´Clan del Golfo´ es matar el mayor número de agentes de la Institución que los combate y que les ha propinado duros golpes.

El llamado ´plan pistola´ tuvo su origen en Colombia en tiempos de Pablo Escobar, quien también ordenó a sus sicarios matar, uno a uno, a la mayor cantidad de policías en Medellín. Escobar pagaba millones de pesos en efectivo por cada agente asesinado en la capital antioqueña, que era donde más golpes recibía por parte de la Policía.

De manera que lo que ahora hacen los narcotraficantes del ´clan del golfo´ no es nada distinto a la ejecución de un plan macabro ideado por quien fuera su jefe en el pasado.

Lo que llama la atención en esta oportunidad es la indolencia de la comunidad y del propio Gobierno nacional, que se mantienen indiferentes ante la masacre sistemática de agentes de la Policía en todo el país. Nadie protesta y solo la familia de los muertos lloran su tragedia.

El propio director de la Policía Nacional, general Nieto, sorprendió al país al afirmar que la orden impartida a los uniformados era la de “no salir”, para de esta forma evitar los asesinatos selectivos.

Es decir, la solución al reto criminal planteado por los jefes del Clan del Golfo, no es enfrentarlos, sino esconderse y evadirlos.

El alto oficial se equivoca, seguir leyendo