Si había un encuentro esperado era el de Juan Manuel Santos y Donald Trump en la Casa Blanca. La visita se había prestado para todo tipo de especulaciones, desde quienes sostenían que nunca se daría –no por estos días– hasta quienes afirmaban que sería el gran espaldarazo al segundo mandato de Santos en materia de paz. Los enemigos del Gobierno apostaban por el fracaso del encuentro, mientras que sus amigos lo esperaban con ansiedad para poder enrostrárselo a los desconfiados. Un encuentro reciente y breve de los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana con Trump en Florida (EEUU) –en el que habrían hablado de temas fundamentales para el país– sirvió para meterle una buena dosis de morbo al ansiada visita de Santos a Washington.

La visita de Santos a Washington por fin se dio y su encuentro con Trump –por algo más de media hora– sirvió para despejar dudas acerca de una supuesta animadversión del presidente de Estados Unidos en contra del de Colombia por cuenta de la negociación con las Farc. Todo lo contrario: el gesto más generoso de Trump con Santos provino, precisamente, de los acuerdos de paz de La Habana. “El presidente Santos hizo un trabajo fantástico y ello no era fácil, después de tantos años de guerra. Estoy muy orgulloso de conocerlo, lo felicito. No hay nada más difícil que la paz, y queremos hacerla en todo el mundo”, declaró Trump a los medios, en presencia de Santos.

No hubo, pues, ningún portazo de Trump a Santos. Se trató de un encuentro cordial, pero sin mayores excesos. El editorial de EL HERALDO del pasado viernes calificó la visita como un “éxito diplomático” y destacó de la misma el hecho de que las relaciones binacionales van por buen camino. “Y eso es lo deseable, al margen de quién esté en la Casa Blanca o la de Nariño”. Son relaciones binacionales signadas por el pragmatismo y la búsqueda de resultados comunes.

Pero si bien es cierto que en materia de paz a Santos le fue mejor de lo esperado, hubo otros dos temas en los que Trump no desaprovechó la oportunidad para ‘echarle línea’ al mandatario de los colombianos. Lo hizo con firmeza y con franqueza, como para no dejar dudas acerca de cuáles son los verdaderos intereses de Estados Unidos en esos dos frentes: crecimiento desbordado de cultivos ilícitos en Colombia y crisis con Venezuela. De hecho, estos fueron los dos primeros temas abordados por los mandatarios.

Es decir, así como Santos quiso capitalizar su visita a Washington a favor de la negociación de paz con las Farc, Trump no desaprovechó la oportunidad de expresarle a Santos cuáles son los dos asuntos que realmente le interesan a su administración sobre Colombia y sus relaciones con los países vecinos.

Como buen republicano, para Trump el tema de la lucha contra las drogas está en primerísimo primer orden de su agenda, y en ese sentido no dudó en expresar su preocupación con lo que está pasando en Colombia con el incremento exponencial de los cultivos ilícitos, que pasaron de unas 60.000 hectáreas sembradas con hojas de coca a 180.000 en los últimos dos años.

“Una de las maneras de acabar con el ingreso de drogas a mi país es la construcción del muro. Ello evitaría que las bandas criminales y las drogas se introduzcan. Las drogas es una epidemia que está envenenando muchas vidas”, sostuvo Trump sin titubeos. Pero fue mucho más allá, pues aprovechó la oportunidad para referirse al caso colombiano: “El año pasado el cultivo de coca en Colombia llegó a niveles históricos. Esperamos que el presidente solucione esto de manera rápida y estamos dispuestos a apoyarlo en su estrategia para identificar y eliminar las redes de drogas y los cultivos”.

Y el otro tema que Trump dejó escrito en la agenda de Santos es la crisis de Venezuela. Quizás advertido sobre ello, una de las primeras afirmaciones de Santos en Estados Unidos fue la de “venimos a hablar de Venezuela”. En realidad quien habló fue Trump y quien tomó nota fue Santos: “Venezuela era un país adinerado y hoy en día es un país pobre, cuyos habitantes no tienen qué comer. ¿Por qué ha pasado esto, si tiene tantas reservas de petróleo? Lo que está pasando en Venezuela es una desgracia para la Humanidad”.

En la gira hubo también acercamientos y avances en materia comercial, pues la delegación colombiana estaba integrada también por empresarios e industriales nacionales, varios de ellos de la Región Caribe, interesados en abrir más mercados para sus productos y en estrechar sus vínculos con la principal potencia del mundo, así como el mercado más importante para América Latina.

La conclusión de la visita la resumió Santos en las siguientes palabras: “Colombia seguirá siendo –con mucho orgullo– un amigo cercano y un aliado estratégico de los Estados Unidos”. “A ellos les preocupa –declaró Santos a los medios de comunicación que lo acompañaron en su gira– el aumento de los cultivos de coca y les expliqué qué era lo que había pasado y cómo pensamos solucionar el problema. Les expliqué cuál es nuestro plan”.

¿Cuál es el balance del encuentro de Santos con Trump? ¿Para qué sirvió la visita más esperada de Santos a Washington, desde que llegó a la Casa de Nariño?

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Lo bueno: espaldarazo a la paz con las Farc

Lo malo: ¡180.000 hectáreas sembradas de coca…!

Lo feo: el reporte de Santos a Timochenko

La noticia: Juan Carlos Pinzón, el hombre de Santos para 2018