Manuel Antonio Noriega murió a los 83 años en ciudad de Panamá, a donde regresó, después de purgar una pena de varias décadas en Estados Unidos por narcotráfico y homicidio. 

Noriega fue durante muchos años el mejor aliado de Estados Unidos en América Latina y después se declaró su peor enemigo.

 

El general Noriega, ascendió a poder por ser el heredero político de quien fuera el “hombre fuerte de Panamá”, el general Omar Torrijos, el ex presidente centroamericano más carismático, uno de los mejores amigos de Gabriel García Márquez y de Fidel Castro.

Noriega supo capitalizar el inmenso arraigo popular de Torrijos para llegar al poder y convertirse en presidente del país centroamericano.

 

Pero Noriega no era Torrijos. Muy pronto en el poder en 1983, Noriega estrechó sus vínculos con el cartel de Medellín y se convirtió en el gran aliado de esa organización narcotraficante al permitir el paso de la droga de forma impune por Panamá hasta llegar a los Estados Unidos.

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