Cuando uno cree que ya lo ha escuchado todo acerca del maltrato a la mujer y que no hay nada que nos pueda sorprender en ese extenso collar de agresiones, aparece en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, el concejal Ramón Cardona, con una frase ignominiosa que refleja en toda su dimensión la poca estimación que en algunos sectores de la sociedad se le tiene al género femenino: “Las mujeres, como las leyes, también están para violarlas”, declaró el concejal.

La grosera, irrespetuosa y ofensiva declaración por parte de quien goza de la condición privilegiada de ser representante y vocero de la comunidad, debe ser rechazada de forma contundente no sólo por todos los habitantes de Santa Rosa de Cabal, sino por las autoridades y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos. Semejante dislate merece toda la sanción social posible. Ni siquiera las excusas ofrecidas por Cardona logran reparar el daño causado a la dignidad de la mujer.

Expresiones como la empleada por el concejal de Santa Rosa de Cabal evidencian no sólo la prevalencia de una cultura machista generalizada en todo el país -no sólo en la Región Caribe, como tantas veces se pregona- que está lejos de ser erradicada. Todo lo contrario: por desgracia dicha conducta es creciente, según cifras alarmantes que se conocen de feminicidios y maltrato físico y psicológico a la mujer.

Mientras conductas como la del concejal Cardona se siguen tolerando o justificando, en Colombia seguiremos asistiendo al triste y vergonzoso espectáculo de cientos de mujeres vejadas, abusadas y maltratas por quienes creen que su masculinidad consiste en ultrajar al sexo femenino.

Estaremos atentos a las sanciones que se deriven de la conducta inadmisible y reprochable del concejal Cardona. Tanto la Procuraduría General como la Defensoría del Pueblo tendrán que tomar cartas en el asunto y proceder con la drasticidad que amerita la ofensa causada.