Barranquilla se merece un Junior de primer nivel, un Junior competitivo, que luche siempre por los primeros lugares. La sufrida afición debe ser compensada después de muchas tardes de padecimientos en el Metropolitano Roberto Meléndez. Estamos seguros de que de la mano de los buenos jugares los hinchas del Junior volverán de forma masiva a las tribunas, las mismas que se han visto vacías en los últimos campeonatos. Un Junior que no sea competitivo es un mal negocio para todos. Así de simple.

 

El entrenador Julio Comesaña tendrá en su plantilla a un grupo de jugadores acostumbrados a ganar y motivados por alcanzar una nueva estrella. Nadie mejor que él para estimularlos para hacer realidad el sueño de los barranquilleros. Junto con Chará -ex jugador del Tolima y del Nacional de Medellín- vestirán de rojiblanco este semestre los zagueros Rafael Pérez y Jorge Arias, así como el lateral Luis Tipton. En estos momentos se negocia de llegada de otros refuerzos de primer nivel.

 

El nuevo Junior también vendrá acompañado de una estrategia de mercadeo que busca acercarlo más a la afición. El equipo pondrá en marcha una campaña masiva y atractiva de venta de abonos para motivar a los hinchas para que regresen al Metropolitano Roberto Meléndez. La experiencia que pudo conocer Fuad Char de primera mano con los Tigres de Monterrey -uno de los equipos con mayor afición en México- lo motivó para cambiar el modelo que se venía aplicando y que no había dado buenos resultados, pues las entradas a los partidos decayeron de forma dramática.

 

De manera que Barranquilla tendrá este año el Junior que se merece. Hay que acompañar al equipo con la alegría de siempre y con la mejor disposición para que los jugadores respondan en la cancha. El esfuerzo de los directivos que -como dijo Fuad Char- escucharon “el clamor de la gente” merece el pleno respaldo por parte de quienes en el pasado reciente fueron los más duros críticos del equipo y de sus directivos.