Después de 10 años de interinidad, 60 días de iniciadas las votaciones y cinco rondas celebradas, ayer por fin fue elegido el rector de la Universidad del Atlántico en propiedad. Esa responsabilidad recayó en el docente Carlos Prasca, quien obtuvo los cinco votos requeridos. Prasca se impuso a Carlos Castillo, quien obtuvo tres votos.
Una vez superada esta fase, el nuevo rector de la Universidad del Atlántico deberá destinar todas sus energías en el cumplimiento de una serie de retos -todos urgentes y todos importantes- que le permitan al claustro universitario superar su crisis actual y recuperar el liderazgo regional, perdido por cuenta de una serie de luchas intestinas, que esperamos sean superadas con la trascendental decisión de ayer.
La Universidad del Atlántico requiere del compromiso de todos para dejar atrás tantos años de atraso y olvido. Para ello el rector Prasca debe saber que necesitará del concurso de todos aquellos que componen el estamento universitario, comenzando por los estudiantes, pilar fundamental del Alma Mater. Sin ellos es imposible sacar adelante la misión asignada, que no es otra que lograr la Excelencia Académica, obtener la Acreditación de varios programas por parte del Ministerio de Educación y manejar los multimillonarios recursos de una forma absolutamente transparente.
En ese sentido reconfortan las palabras del nuevo Rector, en el sentido de que la suya “no será una rectoría de Prasca, sino de todos”. Y así debe ser. La Universidad no pertenece a un grupo político o a un sector específico de la ciudad o del Departamento. La Universidad es de todos. Se equivocan quienes creen que pueden hacer de ella un fortín electoral, como ocurrió en el pasado, hecho que terminó llevándola al estado de postración en que se encuentra.
La Universidad del Atlántico debe convertirse en el gran referente de la Región Caribe. Para ello debe lograr la Excelencia Académica en todos sus programas, tanto los actuales como los futuros. Debe ser un centro universitario moderno, con todo lo que ello implica en cuanto a la promoción del debate y el fomento de la sana crítica. Debe ser una Universidad de puertas abiertas en todo sentido. Debe proyectarse al futuro, no pensando en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones. Debe ser un centro formador de nuevos liderazgos, no sólo políticos, sino científicos, académicos, culturales y empresariales.
De manera que al rector Carlos Prasca -académico con amplia experiencia y con reconocidos méritos- lo espera una tarea titánica al frente de la Universidad del Atlántico. Ya con el timón en sus manos, su misión es llevar a nuestra querida Universidad al mejor de los puertos. ¡Manos a la obra!