El problema de la movilidad en Barranquilla se complica cada día más. Tratar de circular por la ciudad se ha convertido en un verdadero suplicio. No hay por dónde transitar. Las vías están bloqueadas por quienes deciden estacionar sus vehículos dónde les da la gana. Así de simple.

A ello se suma la falta de autoridad, pues nadie se atreve a tomar medidas drásticas para sancionar a estos indolentes que creen que las calles les pertenecen. Los jóvenes bachilleres uniformados solo miran mientras chatean en sus celulares. Los agentes de tránsito pasan raudos en sus motos, persiguiendo quizás a un infractor despistado. Mientras tanto el lugar se convierte en un concierto de pitos y cornetas de conductores desesperados por no poder avanzar.

Entre estos indolentes mal parqueados hay dos que -está demostrado- tienen patente de corso para para pasarse por la faja cualquier norma de transito, si es que ella existe: los conductores de camiones repartidores de cervezas y gaseosas y aquellos que llegan a recoger a los niños estudiantes en colegios privados de la ciudad. A ellos nadie los controla.

Las autoridades de tránsito saben de esta situación, porque ha sido denunciada hasta la saciedad. Pero nadie toma medidas para solucionar el problema. Al parecer, no les despierta mayor interés. No es su problema, aunque debería serlo.

Ahora el Distrito anuncia medidas para tratar de solucionar la crisis originada por los “malparqueados”, que se traduce en la “inmovilidad” en algunos sectores de la ciudad. Una de ellas es la construcción de nuevos parqueaderos públicos, que podría ser parte de la solución del problema, pues es evidente que la ciudad carece de este tipo de opciones. Para ello se requiere de estímulos para todos aquellos que decidan construir nuevos parqueaderos públicos en la ciudad.

Pero mientras los “malparqueados” no entiendan que son parte del problema y que su comportamiento arbitrario atenta contra la convivencia de todos los habitantes de la ciudad, toda medida que se tome será insuficiente. Su comportamiento no evidencia la falta de “cultura ciudadana”, sino la falta de autoridad. A ellos hay que aplicarles mano dura para que entiendan a las malas, lo que no han querido entender a las buenas. ¿Qué significa mano dura? Fuertes sanciones, tanto económicas como de inmovilización de los vehículos. El pago de multas elevadas los llevará a entrar en razón. No hay de otra. Ya está bueno de tanto consentimiento.