El lanzamiento de la iniciativa Casa Grande Caribe, liderada por el Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, en cabeza del codirector del Emisor, Adolfo Meisel; así como por destacadas organizaciones gremiales, como la Fundación Promigas, Fundesarrollo, la Asociación Nacional de Industriales (Andi) y la Fundación Mamonal, entre otras, es una muy buena noticia para la Región Caribe. 
El objetivo de la iniciativa es lograr superar el enorme rezago que presenta la Región, en sectores fundamentales para su desarrollo y competitividad, como nutrición, salud, educación y saneamiento básico. La tarea impuesta desde ayer es exigente, pues el 30 de Noviembre, en una cumbre que se llevará a cabo en Santa Marta, deberán presentarse los informes que permitan poner en marcha los proyectos concretos y viables para superar el rezago regional en esos cuatro frentes.

Para Antonio Celia, presidente de Promigas, el objetivo propuesto apunta a mejorar de forma drástica en los próximos 12 años los índices de desarrollo y competitividad regional, mediante una mayor inclusión social. Ese pensamiento es compartido por Adolfo Meisel, coordinador del proyecto, quien también sostiene que mientras la Región Caribe no supere las actuales condiciones de atraso en Nutrición infantil, Salud, Educación y saneamiento básico, será muy difícil alcanzar mejores índices de competitividad y desarrollo.

El nombre de la iniciativa -La Casa Grande Caribe- es un homenaje a la novela de Álvaro Cepeda Samudio, publicada en 1962. Cepeda es uno de los más grandes escritores de la Región Caribe y su obra debería ser materia de estudio en todas las escuelas y colegios de la Región Caribe, así como la de tantos escritores nuestros hoy olvidados, como Candelario Obeso y Manuel Zapata Olivella.

La Casa Grande recrea la masacre de las bananeras, ocurrida en Ciénaga en 1928, narrada por la pluma magistral del “Cabellón Cepeda”, connotado integrante del llamado Grupo de Barranquilla, del que hacían parte, entre otros, Gabriel García Márquez, Alfonso Fuenmayor, Alejandro Obregón, Germán Vargas Linares y Julio Mario Santo Domingo.

Pero la iniciativa lanzada ayer bien pudo llamarse, como otra de las célebres obras de Cepeda Samudio: “Todos estábamos a la espera”, su libro de cuentos más conocidos.

En efecto, todos estábamos a la espera de que una iniciativa tan ambiciosa, generosa e incluyente se pusiera en marcha para ver si -¡por fin!- dejamos atrás tantos años de atraso y olvido. Bienvenida, pues, la Casa Grande, donde debemos caber todos los habitantes de nuestra Región Caribe, tan querida y tan olvidada a la vez.