El segundo lugar de Rigoberto Urán en el Tour de Francia, que terminó ayer y que ganó por quinta vez el ciclista Cris Froome, es un triunfo. Un triunfo con todas las letras. Rigoberto triunfó y ganó, algo que no siempre ocurre. Pasa con muchos deportistas que ganan pero no triunfan y también hay aquellos que triunfan pero no ganan.
Rigoberto triunfó, porque nos demostró a todos los colombianos y al mundo que es posible vencer todos los obstáculos y adversidades para salir adelante en la vida. Él perdió a su padre en Urrao, Antioquia, luego de que grupos paramilitares incursionaran en el pueblo. Desde muy niño y por cuenta de ser el hermano mayor, debió hacerse cargo de la familia y de unos niños aún más niños que él, que eran sus hermanos. El ciclismo lo salvó y le permitió ser un referente para la sociedad. Rigoberto Urán es -claro- un vencedor. Ayer en París le asestó otro duro golpe en la quijada a las adversidades.
En alguna oportunidad al torero español, Manuel Benítez, El Cordobés, le preguntaron si le tenía miedo a las cornadas de los toros y él respondió de inmediato, sin pensarlo dos veces: “más cornadas da la vida”.
Para Rigoberto Urán estar montado en una bicicleta durante más de cuatro horas todos los días, subiendo y bajando montañas, con soles inclementes y lluvias torrenciales, acosado por cientos de ciclistas en estrechas carreteras, no es un sacrificio enorme, como pensamos nosotros los mortales. Para él -como para El Cordobés- “más cornadas da la vida”. 
Rigoberto es un triunfador, como lo son Nairo Quintana, Esteban Chávez, Jarlinson Pantano, Sergio Luis Henao, Darwin Atapuma y Carlos Betancur, quienes también debieron superar enormes dificultades para estar en Europa, disputando decenas de carreras al año y teniendo brillantes participaciones de las que nos sentimos orgullosos todos los colombianos.

Pero Rigoberto Urán también es un ganador. No todos los ciclistas suben a un podio en un Tour de Francia. Hay muchos con grandes calidades y cualidades, quienes han participado en varios de ellos y jamás han ocupado un segundo lugar, como Nairo el año pasado y Rigoberto este año. Rigoberto ganó, porque con su segundo lugar de ayer logró que su equipo sea invitado a las principales carreras de Europa el próximo año. Ello les garantiza la permanencia del equipo y le asegura el trabajo a sus compañeros.

De manera que siendo segundo en el Tour de Francia, Rigoberto Urán triunfó y ganó. Al alzar los brazos ayer en París, Rigoberto nos hizo sentir muy orgullosos a sus compatriotas, pero -sobre todo- nos demostró que se puede triunfar y ganar aún perdiendo. Gracias Rigoberto Urán. Gracias a todos los ciclistas que corrieron el Tour de Francia y dejaron en lo más alto nuestra bandera tricolor.