Los voceros de las Farc, alias Iván Márquez y Antonio Lozada, respondieron de forma grosera, desobligante y confusa la pregunta que hoy se hacen millones de colombianos: ¿Qué pasó con los niños que están en su poder y que fueron reclutados a la fuerza? ¿Van a seguir con la entrega, bajo la supervisión de la UNICEF? ¿Por qué no se volvió a saber nada de la devolución de los menores a sus hogares?Pero parece que los voceros de las Farc -que también hicieron parte del equipo negociador del grupo guerrillero en La Habana- no tienen claridad sobre la suerte de los menores. Y peor: no tienen ninguna intención en aclararlo.

En efecto, mientras Antonio Lozada afirma que “está claramente establecido en el Acuerdo qué hay un camino diferencial de vida”, Iván Márquez sostiene que quienes indagan por los niños lo hacen por “joder”, puesto que “ya entregamos las armas”.

Ninguna de las dos respuestas son satisfactorias y solo sirven para generar mayor confusión. Por ejemplo, los colombianos deberíamos saber en qué consiste el “camino diferencial de vida”, al que se refiere Lozada, que está “claramente establecido en el Acuerdo”, según su afirmación.

Pero la respuesta grosera y desobligante de Márquez tampoco ayuda a entender la sutuación, ya que -según él- preguntar por los niños es tener ganas de “joder, pues las armas ya las entregamos”.

Tanto Lozada como Márquez deben saber que la devolución de los menores hace parte fundamental de lo acordado en La Habana. No es un invento de los llamados, tanto por el Gobierno como por las Farc, “enemigos de la paz”.

Los niños no han sido devueltos en su totalidad por parte de las Farc y son estas quienes deben responder por ello. Preguntar por su suerte no es “joder”, sino exigir que se cumpla lo pactado. Hoy hay en Colombia cientos de hogares que esperan ansiosos el regreso de sus hijos. Las Farc los reclutaron a la fuerza y son las Farc las que deben devolverlos.

Ante la incertidumbre que se vive, el Gobierno está obligado a pronunciarse, así como la propia UNICEF, pues nadie más está en condiciones de decir qué pasó con los menores. Ya que las Farc se niegan de forma sistemática a hablar de asunto, alguien tiene que hacerlo.

Así que señores de las Farc, mientras este grave asunto no se resuelva y haya cientos de hogares angustiados en Colombia, ustedes seguirán escuchando la misma pregunta: ¿Qué pasó con los niños? Los colombianos seguimos a la espera de una respuesta satisfactoria.