Si en Colombia todos los días se separan decenas de parejas, ¿por qué ustedes los periodistas solo se ocupan de hacerle despliegue a la separación de James Rodríguez de su esposa, Daniela Ospina, como si fuera el único matrimonio que fracasa?”. Esa es la pregunta que desde ayer hemos tenido que escuchar quienes nos ocupamos del divorcio de la máxima estrella del fútbol colombiano y de su esposa. Para muchas personas resulta ofensivo que habiendo tantas noticias en Colombia, los medios de comunicación dediquen horas y horas a relatar los pormenores de la separación de James Rodríguez y de Daniela Ospina.

La razón para ese despliegue es que si bien es cierto que en Colombia todos los días se separan decenas de parejas, ninguna de ellas está integrada por James Rodríguez y Daniela Ospina. Ninguna tiene su reconocimiento, su fama y su notoriedad. Ellos cumplen con un de las máximas del periodismo, según la cual es noticia todos los hechos ordinarios que le ocurren a las personas extraordinarias, como también lo es todo aquello extraordinario que le ocurre a las personas ordinarias, como sucede cuando una persona desconocida se gana 30 mil millones de pesos en una lotería.

¿Cuántas personas en el mundo se casan y se divorcian todos los días? Miles. Pero solo una de ellas se llama Leonel Messi o James Rodríguez. Es el precio de ser célebre o de ser famoso. El matrimonio de Messi hace tan solo algunas semanas en Rosario, Argentina, su ciudad natal, fue cubierto por más de 500 periodistas que se acreditaron para estar presentes y poderles contar a millones de personas en el mundo todos los detalles de la boda. Si se casan miles de personas al día, ¿porque los periodistas solo nos ocupamos de Messi? Porque es Messi. Así de simple. Y si en Colombia se separan decenas de matrimonios al día, ¿porqué solo hablamos del divorcio de James Rodríguez? Por ser James Rodríguez. Así de simple. No hay otra respuesta.

En el mundo en general y en Colombia en particular hay millones de personas a las que les interesa conocer los detalles del matrimonio de Messi o de la separación de James. Ambos son estrellas del fútbol mundial. El primero del Barcelona de España y de la Selección Argentina y el segundo del Bayer de Múnich y de la Selección Colombia. A muy pocos les importa el matrimonio o la separación de Pedro Pérez. Es una pena por Pedro Pérez pero es así. Esas son las reglas del juego.

¿Cuántas personas sacan a pasear sus perros todos los días? Millones en todo el mundo. ¿A quiénes les importa? A mí -por ejemplo- no me interesa. Pero si quién saca a pasear a su mascota es Shakira, entonces millones de personas en todo el mundo quiere saber de ese hecho, aunque a mí en particular me siga importando un comino si Shakira saca a pasear a su perro o si no lo hace. Ocurre -sin embargo- que se impone el interés de la mayoría y no de la minoría de las personas.

El asunto no es fácil de explicar y seguramente muchas preguntas seguirán sin respuestas. Por ejemplo: ¿Por qué los medios de comunicación colombianos se ocupan más del divorcio de James que de los niños que se mueren de hambre en La Guajira? ¿Es ético darle más despliegue a lo primero que a lo segundo? ¿Es ético hablar más de James y de su divorcio que de la corrupción que azota al país por los cuatro costados?

Cada medio de comunicación y cada periodista tiene una respuesta a estas preguntas, pero ninguno de ellos puede olvidar la premisa más importante del periodismo: noticia es cuando un hombre muerde a un perro y no cuando un perro muerde a un hombre.