Las graves denuncias interpuestas por Verónica Pinto en contra del representante a la Cámara por el Partido Liberal, Andrés Felipe Villamizar, por maltrato físico y psicológico, deben servir para que desde el mismo Congreso de la República se adopten medidas que permitan poner fin a este flagelo social. Pese a las múltiples denuncias que a diario se hacen a lo largo y ancho del país por parte de mujeres abusadas física y psicológicamente por sus parejas o ex parejas, el maltrato de género no cede. En el caso de Pinto, Medicina Legal certificó las lesiones sufridas luego de la agresión del Representante Villamizar. Es decir, hay evidencias y pruebas que demostrarían que -en efecto- ella es una víctima más de maltrato de género.

Con valor y firmeza de carácter Verónica -hija del ex técnico de la Selección Colombia de fútbol, Jorge Luis Pinto- ha llevado su caso hasta las últimas instancias con la esperanza de que Villamizar reciba el castigo que merece por su conducta. Ella insiste en que el maltrato de género no sólo es de tipo físico, sino psicológico, pues las víctimas padecen traumas que afectan su autoestima y sus deseos de superación.

Pese a la gravedad del asunto, pues cada hora se conocen decenas de denuncias, Colombia está en mora de poner en marcha una gran ofensiva que ponga fin al flagelo. No sólo se trata de expedir nuevas normas, sino de crear conciencia acerca de la gravedad del fenómeno. Quienes abusan de sus parejas o ex parejas deben saber que sus actos criminales serán sancionados tanto por la Justicia como por la misma Sociedad, que dejará de acoger y proteger a los abusadores, como ocurre muchas veces con el entorno social de los victimarios.

Que el caso de Verónica Pinto sirva de punta de lanza para que -¡por fin!- se acabe esta práctica criminal. El maltrato de género debe acabarse de una buena vez. ¡Ya basta de mujeres abusadas física y psicológicamente en el país! ¡Ni una más!