Desde que empezó el escándalo por los sobornos y las coimas que pagó Odebrecht para que sus negocios en el país salieran favorecidos, el nombre que aparecía en boca de todos era el del senador cordobés Bernardo “Ñoño” Elías Vidal. Con la captura del ex senador Otto Bula -receptor de los dineros provenientes de la multinacional brasilera- así como de su prima Básima Elías Náder, se daba por hecho que en cualquier momento quien tendría que comparecer ante la justicia sería Ñoño. Por eso la orden de captura proferida el pasado jueves por la Corte Suprema de Justicia en contra del senador del partido de La U no causó mayores sorpresas.

 

El propio Ñoño Elías se había encargado de ambientar entre su familia y su círculo de amigos más cercanos la posibilidad de ser capturado para que responda por la recepción y distribución de los dineros de Odebrecht entre funcionarios, ex funcionarios y congresistas encargados de favorecer los intereses de la multinacional brasilera. “Los familiares estaban al tanto de la situación y él mismo se encargó de prepararlos para que la noticia no los tomará por sorpresa”, me dijo un allegado a la familia del senador Elías en Sahagún.
El mismo Ñoño Elías había escrito algunos trinos en su cuenta de Twitter en los que hacía saber su malestar con todo lo que le estaba sucediendo. El más reciente de ellos lo publicó luego de que la saliente directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Cristina Plazas, afirmara que en los últimos 14 años, el Ñoño Elías había “saqueado” al instituto en Córdoba.
“No sabía que desde el gobierno me odiaran tanto. Lástima no haberlo sabido antes. A esas personas deseo que Dios les sane el corazón. Pa’lante”, escribió el senador, cuando tuvo la certeza de que desde el Gobierno -al que él con sus casi 140 mil votos ayudó a elegir- nadie estaba dispuesto a enviarle un salvavidas. Ni el propio presidente Santos -al que le endosó sus votos para que fuera reelegido- tuvo un gesto de bondad para quien había sido uno de sus alfiles más importantes en la pasada campaña presidencial. El veneno del trino de Ñoño estaba en la frase “lástima no haberlo sabido antes”, que era -sin duda- un mensaje directo a Santos, gran beneficiado con los votos de Ñoño Elías y de Musa Besaile, otro de los senadores involucrados en el escándalo de Odebrecht. De haber sabido que en el Gobierno me odiaran tanto, no habría hecho mayores esfuerzos por su reelección, es el jab de derecha que Ñoño envía al Gobierno.
El problema para el Gobierno -ahora que Ñoño sabe que en el Ejecutivo lo odian tanto- es que -como en las clásicas películas de Sherlock Holmes- este mayordomo sabe demasiado. Por eso su captura estremeció los cimientos de la clase política nacional. Ñoño conoce los secretos de todos, empezando por los amigos del Presidente, como Roberto Prieto, ex gerente de su campaña por la reelección, pasando por funcionarios del Gobierno Nacional y colegas suyos en el Congreso de la República. “Tengo como probar que ninguno de ellos es más honesto que yo”, se le escuchó decir recientemente ante un grupo de amigos.
La pregunta que Ñoño planteó a sus familiares y a sus abogados es porqué si se sabe que el escándalo de Odebrecht empezó con la firma del Conpes 3817 de Octubre de 2014, que permitió la adición del contrato para la construcción de la vía Ocaña-Gamarra, a la concesión de la ruta del Sol tramo II, la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia, no investigan a todas aquellas personas que firmaron dicho documento, entre ellas el presidente Juan Manuel Santos, el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la canciller, María Ángela Holguín; el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, entre otros ministros, incluyendo a las ministras Gina Parody y Cecilia Alvarez. 
Ese contrato -que terminó favoreciendo a Odebrecht- fue el origen de todo el escándalo. La pregunta que se hacen Ñoño y sus abogados es la siguiente: Si ahí empezó todo todo, ¿por qué no escuchan a quienes modificaron el contrato original, mediante la figura de un otrosí que terminó favoreciendo a la multinacional? ¿Cuáles fueron las circunstancias de tiempo, modo y lugar, que los llevaron a modificar el contrato original para beneficiar directamente a Odebrecht? ¿Quién los presionó para que modificarán el contrato original?
Es por esa razón que la Corte Suprema tomó la decisión de escuchar al Gobierno en pleno, encabezado por el Presidente y el Vicepresidente de la época para que expliquen si ellos sufrieron o no presiones para adicionar el otrosí, que a la postre fue el que favoreció a Odebrecht. ¿Se prenderá el ventilador de la Ñoñomanía?, ¿Llegó la hora del Ñoñogate en la política nacional?
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