La Región Caribe es un universo por descubrir. En cada rincón hay una grata sorpresa. Hay otro mundo dentro de este mundo mágico y febril que nos arropa y nos calcina todos los días. Hay poetas y locos y escritores y escultores y cineastas y juglares y verseadores y soñadores, como tú y como yo.En este Caribe inmenso que Dios nos regaló hay también cocineros que detestan que los llamen chefs y que nos preparan unos platos que jamás se nos olvidan, cuyo recuerdo morirá con nosotros, como sucede con los viejos amores. Juan Gossaín dice con absoluta precisión y certeza que es hijo legítimo de “un kibbe con una arepa e’huevo”. David Sánchez Juliao evocaba siempre un bagre guisado que se comió a la hora del almuerzo un domingo de Marzo en la plaza de mercado de Lorica. “Sabía a gloria”, decía, mientras se pasaba la lengua por su bigote de charro loriquero. Heriberto Fiorillo no olvida los langostinos ricochones que se devora en La Cueva, acompañado de un delicioso jugo de corozo. Todos tenemos -en fin- un recuerdo de algún plato clavado en el paladar o en la boca del estómago.

Yo no puedo olvidar un bocachico enorme que me comí a orillas del Río Grande de la Magdalena a pocos metros de Barranco de Loba, en el sur de Bolívar. Los pescadores lo sacaron de las aguas briosas del río frente a mis narices, lo arroparon con cariño con hojas de vijao, lo sazonaron con poca sal, lo enterraron y luego lo cubrieron con leña y le prendieron fuego. Poco tiempo después lo desenterraron, lo desarroparon y me lo sirvieron con yuca y arroz blanco. Y aquí estoy 20 años después saboreando de nuevo ese bendito bocachico que de solo recordarlo me hace agua la boca.

Todo este cuento de nuestra comida Caribe es para decirles que entre el 25 y el 27 de Agosto se llevará a cabo la décima versión de Sabor Barranquilla en el Centro de Convenciones Puerta de Oro. Allá nos volveremos a ver las caras y nos sentaremos a devorarnos esos platos deliciosos que llevamos en el corazón y que nos hacen tan felices con solo evocarlos. Sabor Barranquilla es la cita obligada de todos los años para quienes, como tú o como yo, no somos buenos cocineros, pero si sabemos dónde se puede comer sabroso. Uno de esos eventos es -sin duda- Sabor Barranquilla.