Si de verdad queremos dejarle un pedacito de país a nuestros descendientes tendremos que hacernos matar para arrebatarle a los corruptos toda la plata que nos han robado. ¡Que es mucha! ¡Muchísima! Los bandidos están saqueando al país a manos llenas. Se están llevando todo. No quieren dejar nada. Esto no es un robo continuado: es un atraco masivo.Ya ni las altas cortes, donde suponíamos que llegaban los más pulcros y decentes, están a salvo. Hasta allá llegaron los bárbaros con sus bolsillos enormes a llenarlos de morrocotas de oro. Entraron pobres y famélicos y salen multimillonarios y panzones. Pobres es un decir: entran por las puertas de los tribunales de Justicia endeudados hasta el cogote y debiéndole a cada santo una vela y tiempo después los vemos con mansiones en Miami y haciendas en los Llanos.

Está visto que a los corruptos nada les duele. Duermen tranquilos a pierna suelta. Roncan. No tienen conciencia que los desvele. No sufren de insomnio. Lo único que en verdad les duele a los corruptos es que les quiten la plata que se han robado. Que los dejen en la calle, cómo estaban antes de quedarse con nuestros impuestos. Eso si los mortifica. Ni la cárcel los asusta. Ni las condenas, porque siempre habrá rebajas que ofrecerles y una vez en libertad salen a disfrutar lo mucho que nos hurtaron.

A los corruptos hay que meterles las manos en los bolsillos y sacarles lo que nos robaron. No hay que dejarles un solo centavo. Hay que rastrearles todos sus bienes, todos, hasta dejarlos tal y como estaban antes de quedarse con nuestra plata.

Eso -por desgracia- nunca va a pasar en Colombia, porque los corruptos corrompieron todo, hasta la Justicia, que era lo poquito que nos quedaba. Ya hasta la sal se corrompió en este país del Sagrado Corazón.

Estados Unidos está dispuesto a rastrear hasta el último peso que se robaron estos bandidos de cuello blanco. Pues que lo haga: que meta sus narices hasta el fondo de la tula donde reposan sus bienes mal habidos y que se los quite y no les deje ni el mugre en sus uñas, uñas de ratas. Que la Justicia gringa haga su trabajo, ya que nosotros no pudimos hacer el nuestro. Que se lleven a todos los corruptos, pero antes que los dejen limpiecitos en las calles, sin un peso, así como llegaron a los altos tribunales dizque a impartir Justicia.