Muy oportuna la precisión de Monseñor Pedro Mercado, presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá, acerca de los verdaderos alcances y motivaciones de la visita del Papa Francisco a Colombia.”El Papa no viene a respaldar el proceso de paz, sino a hablarnos de paz. La visita no tiene motivaciones políticas, sino pastorales”, aclaró Monseñor Mercado, luego de que el vicepresidente de la República, general retirado Óscar Naranjo, declarara que Francisco venía a respaldar la paz con las Farc.

Con su aclaración, la Iglesia Católica pone la visita de Francisco en su justa medida. Por un lado reitera que Francisco no es ni ha sido opositor de las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, sino todo lo contrario: uno de sus mayores defensores. Pero por otra parte, deja constancia pública que su visita a Colombia no tiene como propósito el de prestarse como instrumento para promover una negociación política entre dos actores que alcanzaron la reconciliación, luego de haber dialogado.

En otras palabras, la paz de la que habla Francisco es la que nace de la igualdad social, de la lucha contra la iniquidad y contra la injusticia. La paz como consecuencia de la derrota de la miseria y la pobreza extrema. La paz que se alcanza luego de recuperar la dignidad del Ser Humano y de cerrar de una vez por todas y para siempre la enorme brecha existente entre ricos y pobres. La paz que se logra al cerrar el abismo que separa a los pocos que tienen mucho de los muchos que tienen poco. Esa es la paz que pregona Francisco. Es de esa paz que nos hablará en su visita a Colombia, entre el 6 y el 10 de Septiembre.

Limitar los alcances de esa paz a un acuerdo entre dos partes es empequeñecerla demasiado. Es limitarla. Es volverla chata por pura conveniencia política. Es despojarla de una grandeza que proviene de un sentimiento cristiano que promueve y fomenta la igualdad entre los seres humanos.

Por eso la Iglesia Católica habla del “sentido pastoral” de la visita de Francisco a Colombia y por ello aclara que no se trata de una visita con motivaciones políticas, como parece entenderlo el Gobierno Nacional, como se desprende de las declaraciones del vicepresidente Naranjo.