Razón tiene el fiscal general, Néstor Humberto Martínez Neira, al calificar los bienes entregados por las Farc al Gobierno como “activos insustanciales, depreciados, que carecen de valor comercial y no podrán servir para reparar a las víctimas”.El jefe del organismo investigador se refiere al listado del patrimonio del grupo guerrillero entregado a la ONU y que serviría para reparar el daño causado a las víctimas durante el conflicto armado. Es decir, el Fiscal habla del anunciado y esperado inventario de bienes de las Farc, que ha sido calculado por las autoridades y por publicaciones muy serias, como The Economist, en miles de millones de dólares.

Asombrado y preocupado por los bienes relacionados por el grupo guerrillero, el fiscal Martínez Neira envió una carta al ministro del Interior, Guillermo Rivera, en la que expresa sus reparos y deja ver su malestar con el listado reportado por las Farc.

El Fiscal General se refirió de forma especial al capítulo de “equipos y enseres”, en el que aparecen “traperos, escobas, botas, pocillos, exprimidores de naranjas, exprimidores de limón, vasos, carretillas, sartenes y sal de frutas”.

El Fiscal General define esos activos -con toda razón- como “insustanciales, depreciados y carentes de valor comercial, que no podrán servir para reparar a las víctimas”.

Se supone que dichos bienes deberían ser incorporados al Fondo de Víctimas, del que saldrán los recursos para reparar el daño causado a quienes padecieron el rigor de la guerra. 

Es decir, el Fiscal General llama la atención sobre la enorme dificultad que se estaría presentando para reparar a quienes habrían sido la razón de ser de la negociación de La Habana entre el Gobierno y las Farc: las víctimas.

Ese propósito vital de la negociación se volvería prácticamente imposible de realizar por parte del organismo investigador, dada la indeterminación de los bienes, así como el hecho de que las Farc hayan incluidos propiedades que no les pertenecen, pues están sujetos a extinción de dominio o se encuentran embargados.

Los bienes inmuebles entregados por las Farc carecen de matrícula inmobiliaria y en algunos casos vienen acompañados de “cartas de colonos” o “cartas de ventas”, según el Fiscal General.

Por ello, el jefe del organismo investigador se refiere al inventario de las Farc como “francamente inútil e improcedente”. De igual manera califica como “inajenable” el reporte de las Farc de haber construido -según ellas- 3.753 kilómetros. 

De manera que no es el Fiscal General quien “caricaturiza” el patrimonio de las Farc, como afirma con cinismo su vocero Pastor Alape, sino el mismo grupo guerrillero el que le quita seriedad a la entrega del listado de sus bienes.

¿De verdad piensan Alape y compañía que con “traperos y pocillos” van a reparar a las víctimas del conflicto armado?

Quienes deben asumir una posición mucho más responsable y seria con el país y -sobre todo- con las víctimas son las Farc, no el Fiscal General que cumple con su deber. Y ya es hora también de que el Gobierno se ponga serio con el asunto y exija a las Farc una mayor rigurosidad en el cumplimiento de lo pactado en La Habana. ¿O es que el Ministro Rivera piensa, como las Farc, que a punta de traperos y pocillos van a reparar a las víctimas?