El invento de las firmas terminó por darles entierro de tercera a los partidos políticos. Y ello es así porque muy pocos -en realidad casi nadie- quiere ser candidato presidencial a nombre de un partido político. Pasó con Cambio Radical del ex vicepresidente Germán Vargas Lleras, con el Progresista de Gustavo Petro, con el Verde de Sergio Fajardo y Claudia López y podría pasar ahora con el liberal de Humberto De la Calle, que quiere ser candidato presidencial, pero no quiere ponerse la camiseta del partido.¿Porqué razón los políticos no quieren ser candidatos de los partidos políticos? Porque los partidos políticos están tan desprestigiados que ni siquiera los políticos quieren ser sus candidatos. Pero resulta que quienes desprestigiaron a los partidos políticos fueron los políticos. Los partidos políticos no se desprestigian solos. El 80 por ciento de mala reputación que hoy tienen los partidos políticos es por cuenta de las múltiples equivocaciones que han tenido sus dirigentes, entre otras la de haberlos convertido en “fábrica de avales”, en época electoral.

La feria de los avales -que llevó al Congreso de la República, concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones a cientos de delincuentes- terminó por sepultar a los partidos políticos. No hay partido político impoluto en Colombia. Ninguno resiste una investigación a la hora de indagar por avales expedidos a algunos de sus candidatos. Hubo jefes que recibieron cientos de millones por autorizar una candidatura. ¿Dónde están esas investigaciones? ¿Cuántos dirigentes de los partidos políticos están presos por enriquecimiento ilícitos por recibir cientos de millones de pesos por dar el visto bueno a candidaturas perversas?

Pero lo grave de todo lo que está pasando con los partidos políticos es que sin ellos es que sin ellos es muy difícil construir una democracia fuerte. Son los partidos políticos los que soportan el sistema democrático, porque son los que permiten que se exprese una ideología política, sea de izquierda, de derecha o de centro. Las firmas -¿alguien lo duda?- no dejan de ser un atajo, una trampa, de quienes ahora pretenden sacarle el cuerpo a unos partidos a los que antes les sacaron el jugo, puesto que los mismos que ahora los repudian antes ocuparon cargos y dignidades gracias a esos partidos políticos.

Que ahora a los políticos no les gusten los partidos políticos por simple conveniencia política, no significa que los partidos políticos sean malos. Los malos son los políticos que acabaron con los partidos políticos y ahora les sacan el cuerpo después de haberles sacado el jugo. Y eso es jugar con candela. Ni más ni menos.