Es insostenible la permanencia del magistrado Gustavo Malo Fernández en la Corte Suprema de Justicia. Su presencia en el alto tribunal resulta demasiado perturbadora en momentos en que está siendo investigado por sus colegas y ha sido denunciado ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes. Malo debe irse para que las indagaciones en su contra fluyan con absoluta tranquilidad y transparencia.No se trata de un asunto personal: es un asunto institucional que compromete a la Rama Judicial en general y a la Corte Suprema de Justicia en particular. Tampoco es una campaña de desprestigio en su contra. Como simple ciudadano, Malo tiene garantías para demostrar su inocencia y dejar en limpio su buen nombre. Lo que no puede ni debe hacer Gustavo Malo es pretender defenderse desde la posición privilegiada de Magistrado, ataviado de toga y birrete. Además, su ánimo, tiempo y disposición deben estar dedicados única y exclusivamente a asumir su defensa.

En la Corte Suprema de Justicia hay magistrados dispuestos a recuperar el prestigio y el buen nombre del alto tribunal, entre ellos Luis Antonio Hernández, quien está al frente de las investigaciones por el supuesto cobro de miles de millones de pesos a los políticos por parte de magistrados corruptos. A quien Colombia entera debe respaldar es al magistrado Hernández, cuyo valor y entereza merecen la solidaridad y el reconocimiento nacional.

Por el bien de la Corte Suprema de Justicia, esta semana debe producirse el retiro del magistrado Malo de la Sala Penal de ese alto tribunal.

Entre los asuntos delicados que debe explicar Malo Fernández y que -por supuesto- desbordan los límites de una simple carta que a manera de explicación dirigió a sus colegas, está la denuncia de la fiscal Angélica María Padilla, quien afirma haber sido extorsionada por Yara Milena Malo, hija del magistrado. Este gravísimo episodio debe ser aclarado a la mayor brevedad y sobre las circunstancias en que se habría producido no puede haber la más mínima duda. 

Yara Malo ha sido citada por la Fiscalía General para imputación de cargos por el supuesto delito de “extorsión agravada”, el próximo 30 de Octubre.

Así las cosas, el magistrado Malo lo mejor que puede hacer es dar un paso al costado y renunciar a la Corte Suprema de Justicia. Retirarse de los procesos que tiene bajo su cargo -entre ellos el del senador Musa Besaile- no es suficiente. Son demasiado graves las denuncias en su contra y es mucho lo que está en juego como para que Gustavo Malo insista en permanecer en el cargo.