Poco a poco -aunque más lentamente de lo que quisiéramos- la Región Caribe ha venido dando pasos en la búsqueda de una mayor autonomía. Es un sueño que cada día se vuelve realidad. La Constitución de 1991 contribuyó, sin duda, a materializar ese deseo común de los habitantes del Caribe colombiano de tener una mayor autonomía y una menor dependencia de entidades del orden nacional, que siguen empeñadas en tratarnos como “hermanitos menores”.

Para cumplir con ese mandato constitucional las regiones han tenido que superar grandes obstáculos fijados por un centralismo mezquino, que se niega a reconocer la autonomía que merecemos y por la que hemos luchado.

En Barranquilla los ocho departamentos de la Región Caribe acaban de dar un paso firme en la dirección correcta con la conformación de la Región Administrativa y de Planificación (RAP) del Caribe, que no es otra cosa que el paso previo al reconocimiento de la Región como Entidad Territorial (ET), como quedó establecido en la Constitución del 91.

La creación de la RAP es la materialización de muchos sueños, algunos de ellos frustrados, como el llamado “Voto Caribe” del 2010, que contó con el respaldo de 2.5 millones de hombres y mujeres.

Esa lucha por la autonomía regional no ha sido una tarea fácil, pues siempre aparecen funcionarios del Gobierno Nacional, como el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quienes se oponen al legítimo propósito de ser cada día más independientes. La RAP que acaba de nacer tendrá “personería jurídica, autonomía y presupuesto propio” y eso tiene nervioso al Ministro Cárdenas.

Una vez cumplido este primer paso de la conformación de la RAP del Caribe, debemos conocer el compromiso de los candidatos presidenciales para el cumplimiento del siguiente paso: el reconocimiento de la Región Caribe como Entidad Territorial. 

Es bueno que dichos candidatos sepan que los habitantes de este “Caribe inmenso” no estamos dispuestos a seguir siendo usados y abusados por aquellos politiqueros oportunistas que se dedican a “pescar votos en época electoral” y se burlan de nuestras aspiraciones. 

Deben saber, además, que no estamos dispuestos a repetir amargas experiencias del pasado reciente, como ocurrió con el “Voto Caribe”, que fue “enmochilado” por los candidatos presidenciales en 2010 en Valledupar.

Llegó la hora de quienes aspiran a tomar las riendas de la Nación entiendan que la lucha por una Región Caribe autónoma y dueña de su propio destino no es un embeleco, sino el firme propósito de todos sus habitantes. Así de claro y así de contundente.