Esta Selección Colombia que acaba de perder con una muy modesta Corea del Sur nos deja llenos de dudas. No es la Selección que queremos ver el próximo año en el Mundial de Rusia. No es la Selección que nos deja dormir tranquilos, sabiendo que cuando madruguemos a verla al día siguiente nos brindará más alegrías que las de otros mundiales, como -por ejemplo- aquella que jugó el de Brasil en 2014.

Empecemos:

¿Leandro Castellanos es más arquero que José Cuadrado del Once Caldas? Hoy demostró que no. Aunque el titular indiscutible es David Ospina, es evidente que Castellanos no podría ser el segundo arquero de la Selección.

¿Stefan Medina otra vez? ¿Porque insiste Pékerman en un jugador que está muy lejos del nivel que se requiere para integrar una Selección, sea la de Colombia o cualquier otra? Con cada partido, Medina le dice a Pékerman: “Gracias, profe, pero no insista. Esto es lo que soy…”.

Si bien es cierto que partidos como el de hoy son de preparación para el Mundial, ello no significa que sean de improvisación. ¿Tesillo marcador izquierdo? No, nunca ha sido, nunca fue y nunca será. Hoy quedó demostrado. Los coreanos construyeron por ese costado una circunvalar por la que pasaban y paseaban a cien kilómetros por hora.

¿Carlos Sánchez en la banca para dejarle toda la contención del equipo a Abel Aguilar? Otro invento fallido. Quisiéramos tener diez o más “Roca Sánchez” en el equipo, pero solo tenemos uno y hay que ponerlo siempre. Yo quisiera tener un Yate, pero lo que tengo es una moto. Así es la vida, mi querido profesor Pékerman.

Así que con lo visto hoy lo único que debemos hacer los 45 millones de colombianos es rezar en coro y con mucha fe para que “La Roca” Sánchez no se lesione nunca. Es hora de que empecemos a ensayar. Todos repitan conmigo: “Dios padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra, te pedimos que Carlos Sánchez jamás se lesione…”.

¿Y James y Cardona? Pues si y pues no: pues si, si juegan como lo hacen en el Bayern de Munich y en Boca Juniors de Argentina y pues no, si juegan como hoy ante Corea.

Con Duván Zapata como 9 queda uno tranquilo. Tiene destreza, habilidad y lomo para hacerse sentir en el área contraria.

En los partidos de preparación lo de menos es el resultado, pero no siempre. Cuando se pierde jugando tan mal como hoy, el resultado sí es muy importante, porque deja en evidencia las enormes deficiencias del equipo. Corea nos paseó y desnudó todas nuestras debilidades. Y nos dimos cuenta que son tantas, que creo que se van a vender tantas camándulas como camisetas de la Selección.