A veces las cosas urgentes de la vida no son las más importantes. Otras veces las cosas importantes no son las más urgentes. Pero hay veces que las cosas importantes son también las más urgentes y las cosas urgentes son las más importantes. Una de ellas es el Medio Ambiente, cuyo deterioro afecta a todos quienes vivimos en este planeta.

Ocurre, sin embargo, que la suerte del planeta poco o nada nos importa. Es como si ese planeta que agoniza fuera distinto al que habitamos.

No obstante, hay quienes sí están preocupados por la suerte del planeta. Unos 15.000 científicos de 184 países acaban de publicar una carta titulada “Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad: un segundo aviso”.

En ella nos reiteran el recrudecimiento de las principales amenazas contra el Medio Ambiente, entre ellas el aumento de la población mundial, que ha sumado 2.000 millones de personas, desde 1992, cuando se publicó la primera advertencia. Es decir ha habido un crecimiento del 35 por ciento de la población.

Otras amenazas crecientes son el calentamiento global y las crecientes emisiones de carbono por el uso de los combustibles fósiles, así como las prácticas agrícolas insostenibles, la deforestación, la reducción de las fuentes de agua dulce, la pérdida de la vida marina y el aumento de las zonas oceánicas muertas.

En todo ese alarmante deterioro del Medio Ambiente está metida la mano del hombre. Nosotros somos los directos responsables de poner en riesgo nuestro futuro y el de las nuevas generaciones.

Dicen los científicos en su segundo S..O.S. al mundo que la humanidad sigue “en el camino hacia un cambio climático potencialmente catastrófico debido al aumento de los gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles”.

Advierten los científicos que en los últimos años se ha desatado una extinción de especies animales sin precedentes, “Muchas formas de vida actuales -dice la misiva- podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”.

La única buena noticia en materia medioambiental en los últimos años corrió por cuenta de la reducción del agujero de la capa de ozono, producto de una fuerte disminución en el uso de los aerosoles y otros contaminantes que amenazaron con desaparecerla. Ese buen resultado prueba que si nos lo proponemos, podemos contribuir a una convivencia mucho más amigable con el Medio Ambiente. Por su importancia y por su urgencia esa tendría que ser una de nuestras principales tareas en el futuro inmediato.