La respuesta a esa pregunta es una sola y no admite discusión: sí fracasó. El Junior que este año armaron los directivos, que costó 10 millones de dólares, estuvo muy por debajo de las expectativas. Pero muy por debajo. Este Junior de Teo Gutiérrez y Jimmy Chará -para solo hablar de sus dos contrataciones estelares- debió llegar más lejos y disputar por lo menos dos de las tres finales que sus directivos y la afición fijaron como meta.
El Junior 2017 de Julio Avelino Comesaña debió disputar la octava estrella, que era el premio mayor. Ayer el América de Cali -equipo recién ascendido de la B- acabó con la ilusión currambera. Anoche en el Metropolitano Roberto Meléndez se extinguió la llama de una nueva celebración.
La eliminación es mucho más dolorosa porque este América no es más equipo que el Junior. Su nómina vale muchísimo menos y sus jugadores -uno por uno- no tienen más calidad que los del equipo “Tiburón”. El América del Polilla Da Silva lo que tiene es hambre de gloria y deseos de hacer historia, que es lo que les faltó a varios jugadores del Junior.
Julio Avelino Comesaña, por su parte, tendrá que cambiar las gafas con las que está viendo los partidos, pues no puede ser que contra Flamengo -que sacó al equipo de la Copa Suramericana- y contra el América -que lo eliminó de la Liga Águila- diga que Junior “jugó muy bien”. ¿Jugó muy bien? Si hubiera jugado muy bien no hubiera perdido dos a cero contra Flamengo y no hubiera empatado dos a dos con un América modesto y correlón.
Junior no jugó bien. Y no jugó bien en buena medida por los planteamientos de Comesaña, que sigue creyendo en jugadores que no están a la altura del equipo, como el uruguayo Mier. Aunque también hay que decir que Jarlan Barrera debe decidirse si quiere ser una de las estrellas del fútbol colombiano, porque calidad tiene, o si prefiere ser uno más del montón.
De manera que no hay que buscar más excusas: Junior 2017 fracasó. Punto. Para el próximo año el equipo deberá hacer muy bien la tarea para regalarle a la afición la alegría que este año le negó. Ojalá que el 2018 sea el año del verdadero “ChaTeo”, como espera la afición. Un ChaTeo que brinde muchos triunfos. No un ChaTeo insulso que divierte por momentos, pero que no hace daño a los rivales.