Es bueno que la Alcaldía de Barranquilla escuche las quejas y reclamos de los ciudadanos acerca del incremento desproporcionado del llamado “impuesto predial”. Los funcionarios que en su momento presentaron el nuevo presupuesto de la ciudad ante los concejales del Distrito para que lo aprobaran, como en efecto lo aprobaron, deben ahora dar explicaciones acerca de porqué ello se tradujo en un incremento desproporcionado en las tarifas de los tributos, en especial el que tiene que ver con el predial.
Y los concejales que aprobaron sin chistar el Presupuesto también tienen la obligación de explicarles a sus electores las motivaciones de su voto, así como las consecuencias que se derivaron de dicho respaldo. Es lo mínimo que tienen que hacer unos y otros, pues unos y otros se deben al pueblo que los eligió.
Cuando a finales del año pasado el Concejo de Barranquilla aprobó el proyecto de presupuesto presentado por la Administración Distrital, fueron muy pocos los concejales que expresaron su inconformidad con la iniciativa, tal es el caso de Antonio Bohorquez, quien manifestó que el proyecto se traduciría en un incremento “injusto e irracional de los impuestos”, entre ellos el predial y de Industria y Comercio.
Aunque es comprensible que para la realización de obras se requiere de los aportes de los ciudadanos, quienes son los directos beneficiarios de las mismas, también es necesario que a los contribuyentes se les informe con absoluta claridad y transparencia la justificación de las alzas en los impuestos, así como la destinación que tendrán los nuevos recursos.  Que quede claro: no se trata de promover la evasión del pago de los tributos, o de fomentar la llamada “cultura del no pago”, sino de exigirles tanto a la Administración como al Concejo de Barranquilla una explicación concreta de porqué el impuesto predial se incrementó de forma exagerada, hasta el punto de que muchas personas han manifestado que la nueva tarifa es “impagable”.
En lo que tiene que ver con los concejales de la ciudad, directos responsables de lo sucedido, es bueno que sepan que el “control político” también hace parte de sus responsabilidades. Son ellos, como voceros de la comunidad, los llamados a alertar sobre aquellas iniciativas que podrían afectar los intereses de la ciudadanía. El Concejo es el escenario natural para el debate, pues de nada sirve salir a lamentarse en los medios de comunicación cuando ya es poco lo que se puede hacer. Salir ahora a rasgarse las vestiduras por lo ocurrido, cuando fueron ellos mismos los que aprobaron el presupuesto, es no sólo una demostración de incompetencia, sino -sobre todo- de cinismo.

 

Fotografía vía @curramberillo