El arreglo de Alejandro Lyons con la Fiscalía, con el visto bueno de la Corte Suprema de Justicia, debe ser uno de los mejores negocios que ha hecho el ex gobernador de Córdoba en su vida.

El asunto es muy simple: se robó 9 mil millones de pesos (o más), devolverá 4 mil y pagará apenas 5 años de cárcel (o menos, por buena conducta, estudios y otras arandelas).

Con razón todo el mundo está aterrado con el “negociazo” que hizo Lyons desde Miami. Su arreglo con las autoridades es la prueba contundente de que en Colombia el delito sí paga y que en este país del Sagrado Corazón vale la pena ser delincuente.

Lyons es el cerebro del más grande desfalco efectuado a las arcas de un departamento en Colombia. En Córdoba -con la intervención directa de Lyons- se robaron la plata de las regalías, de la salud, de la educación, de la infraestructura. En Córdoba -con la intervención directa de Lyons- se crearon carteles de todo tipo, incluyendo los de la hemofilia y los de los niños con Síndrome de Down, para saquear al Departamento. En Córdoba los entonces amigos de Lyons y sus socios se robaron cientos de miles de millones de pesos que eran para los enfermos y los niños pobres del departamento.

De esos cientos de miles de millones de pesos, miles de millones fueron a parar en los bolsillos de Lyons. Él dice que fueron 9 mil, pero en las calles de Montería se ríen de dicha cifra, porque todos afirman con sorna: “Por ahí pasó la cuenta”.

De manera que el “negociazo” de Lyons con la Fiscalía General y aprobado por la Corte Suprema de Justicia le permitirá al joven ex gobernador salir a disfrutar de su inmensa fortuna mal habida dentro de muy pocos años. Ya esa plata maldita se blanqueó. Su nombre será el símbolo de la nueva justicia colombiana, que premia a los bandidos y persigue a los inocentes. Una Justicia donde delincuentes como Lyons, pueden gritar a boca llena: “Este es el negocio, socio”.