“El dinero siempre deja huellas”, es una de las premisas más efectivas utilizadas por los mejores investigadores del mundo. Y así es. Nada deja más rastros que la plata. Por eso les resulta tan difícil a los delincuentes ocultarla. Otra cosa es que las autoridades quieran rastrearla, ya sea por conveniencia o por físico temor.

La Fiscalía General de la Nación, en cabeza de Néstor Humberto Martínez Neira, se ha puesto en la tarea de seguirle el rastro al dinero mal habido de las Farc, cuyos negociadores en La Habana negaron siempre tener un solo peso. “La guerra es muy costosa y todos los recursos eran para el sostenimiento de nuestros combatientes”, alegaban, cuando se les planteaba el tema de la reparación económica de las víctimas del conflicto armado.

En esa tarea, dispendiosa y paciente, ha empezado a aparecer la fortuna de las Farc. El más reciente hallazgo consta de una cadena de supermercados, fincas y lotes en varias ciudades, cuyo valor asciende a unos 650 mil millones de pesos. Los bienes figuran a nombre de testaferros, quienes fueron capturados por la Fiscalía General.

La pregunta que surge es la siguiente: en La Habana, tanto el Gobierno como las Farc acordaron que ese grupo guerrillero debía decir la verdad respecto a su fortuna y que si no lo hacía perdería los beneficios producto de los acuerdos, si en este caso se demuestra que hubo por parte de los jefes de las Farc la intención de ocultar buena parte de sus bienes, ¿ello quiere decir que no tienen derecho a ningún beneficio?

De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General, los testaferros capturados eran conocidos por algunos jefes de las Farc, como alias Mono Jojoy y Negro Acasio, ambos desaparecidos. Varios de los detenidos frecuentaban los campamentos guerrilleros y además figuraban como proveedores de la organización subversiva, de manera tal que no es difícil concluir que los delegados de las Farc en La Habana sabían de su existencia y de sus actividades ilegales. ¿Porqué, entonces, a la hora de entregar el inventario de sus bienes, donde aparecen escobas y botas pantaneras, no figuran los 70 supermercados que acaban de ser incautados por la Fiscalía General?

Lo dicho, para descubrir los grandes misterios y los crímenes más complejos solo hay que seguirle el rastro al dinero. La plata siempre deja huellas. Lo estamos viendo con la fortuna que los jefes de las Farc pretenden ocultar.