Editorial 2 de Marzo

Junior, ¿en qué momento el sueño se convirtió en pesadilla?

Por Óscar Montes

@leydelmontes

¿Qué pasó anoche en el Metropolitano “Roberto Meléndez”? ¿En qué momento el sueño se transformó en pesadilla? ¿Qué pasó con la ilusión de ver el trofeo de La Libertadores -¡por fin!- en las vitrinas del Junior? ¿Alguien tomó las placas de esa locomotora llamada Palmeiras que en un abrir y cerrar de ojos aplastó al equipo tiburón?

Anoche pasaron muchas cosas, todas a la vez. Todo comenzó con la novatada de Germán Gutiérrez a los 8 minutos del partido. No sabíamos que teníamos en el Junior a un cinturón negro de karate. Anoche nos enteramos. Esa patada de Gutiérrez al jugador del Palmeiras, que le costó la expulsión fulminante, no tiene nada que envidiarle a las de Chuck Norris. Ahí empezó la debacle. Ningún equipo puede jugar contra el Palmeiras con 10 jugadores y sobrevivir en el intento. Ninguno, muchos menos Junior. Y muchísimo menos ese Junior de anoche: tímido, manso, tibio…

Anoche Alexis Mendoza, el capitán del barco, también falló. Solo Alexis pensó que Mier podía servir de contención. Solo él, nadie más. Ni siquiera a Mier se le había pasado por la cabeza en toda su vida que podía marcar la franja izquierda. Anoche no sólo le pasó por la cabeza esa idea, sino que le pasó por todo su cuerpo una locomotora llamada Palmeiras. La indecisión de Alexis salió muy cara. Quedó demostrado que contra el Palmeiras las dudas matan.

Después del primer gol del Palmeiras la pregunta que rondaba en el Metropolitano era una sola: ¿Cuánto falta? La tormenta se veía venir. En tiempo faltaba mucho y en goles faltaban dos. Todo el partido de anoche del Junior es para olvidar. Todo. ¿Todo? No todo, la verdad sea dicha. Nadie olvidará jamás ese balón que disparó Johnatan Alvez desde el punto penal. ¿Alguien sabe dónde cayó? O mejor: ¿ese balón cayó? O mejor aún: ¿será que ese balón caerá algún día? Yo creo -sinceramente- que no. Esa pelota -ese misil redondo- no volverá a la tierra jamás. Ya el Junior puede decir que ha hecho su contribución a la era espacial.

Como les ocurre a quienes estuvieron en mayo del 68 en las calles de París, ya todos los asistentes al Metropolitano podrán decir: “Yo estuve ahí”. “Yo estuve la noche aquella -dirán todos ellos- en que Johnatan Alvez envío un balón a la Luna”.

¿Qué sigue para Junior después de lo de anoche? Sigue una pesadilla interminable, si Alexis y sus muchachos no se convencen de que están jugando la Copa Libertadores de América, el torneo más antiguo del mundo y el más codiciado por todos los equipos de Sudamérica. Si ellos no lo entienden así, entonces habría que decir que este suplicio apenas comienza.

PD: Si alguien encuentra el balón disparado por Alvez, que por favor lo done a la Nasa. Allá le tiene reservado un lugar.