A pocos meses de abandonar su cargo, son muchos los proyectos, iniciativas y promesas del presidente Juan Manuel Santos que están viviendo una especie de incertidumbre sobre su futuro inmediato.

De todas ellas, la que más preocupa a la Región Caribe en general y a Barranquilla en particular es la que tiene que ver con la APP del Río, cuya suerte es incierta, lo que compromete no sólo la recuperación de la navegabilidad del Magdalena, sino el mantenimiento del canal navegable de la zona portuaria de Barranquilla.

Es decir, la incertidumbre que ronda a la APP del Río tiene graves consecuencias sobre la competitividad de Barranquilla, como bien lo han entendido sus dirigentes gremiales, sociales y políticos, quienes expresaron al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, su preocupación por el retraso del proyecto, pues como bien lo afirmó el gobernador del Atlàntico, Eduardo Verano, “sin el apoyo del Ministerio de Hacienda no podrá realizarse este proceso”.

La inversión proyectada en la totalidad de las obras supera los 2.2 billones de pesos, según el director de Cormagdalena, Alfredo Varela, quien está a la espera de que el Ministerio de Hacienda de vía libre a la iniciativa. El Ministerio debe resolver inquietudes relacionadas con la matriz de riesgo y el modelo financiero del proyecto. El problema es que el tiempo corre en contra y las obras se requieren con urgencia. Esa cartera lleva diez meses estudiando el proyecto presentado y todavía no toma una decisión. Una vez que esto suceda, la iniciativa deberá seguir su trámite ante otros organismos y entidades para su materialización.

De manera que el panorama de la más importante promesa de Santos a la Región Caribe -la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena, en la que se han invertido miles de millones de pesos, no sólo por parte del Estado, sino por particulares- es pesimista, incierto y preocupante. Los tiempos no cuadran y la inminente salida de Santos de la Casa de Nariño hace mucho más compleja la situación.

Esa tarea quedará pendiente y será su sucesor o sucesora, quien deberá asumir el timón para que la APP del Río llegue a puerto seguro. Mientras tanto, el Ministerio de Hacienda deberá garantizar los recursos para que el puerto de Barranquilla no sufra las consecuencias de los enredos de Navelena, por los tristemente casos de corrupción de Odebrecht, que generaron la crisis de la APP del Río, que a su vez tienen al sector productivo de la ciudad en el limbo.