La mejor fotografía de lo que sucede en la campaña presidencial quedó registrada el pasado jueves en el Coliseo de la Universidad del Norte, durante el debate organizado por EL HERALDO. En ella se observa al candidato Iván Duque tratando de defenderse de los cuestionamientos de cuatro de sus más fuertes competidores: Germán Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Gustavo Petro y Sergio Fajardo. Es decir, un verdadero ‘ToConDu’, ‘Todos Contra Duque’, escenario que quedó planteado luego de las últimas jugadas políticas, que incluyó la adhesión del grueso del Partido de La U a la campaña de Vargas Lleras y la tomada de tinto de De la Calle con Fajardo en Bogotá.

Pero la fotografía del jueves es producto también de una movida estratégica del presidente Juan Manuel Santos, quien se jugó una de las últimas cartas que le quedaba para tratar de preservar su legado, que no es otro que la negociación de paz con las Farc. Santos encontró en su ex vicepresidente Vargas Lleras a un candidato de mucho peso para asumir la defensa de los acuerdos firmados con el antiguo grupo guerrillero.

“Las dudas que tenía sobre los acuerdos, en lo que tiene que ver con la reincidencia y la JEP, fueron disipadas por la Corte Constitucional”, había dicho Vargas Lleras en el debate de la revista Semana y Teleantioquia, celebrado la semana pasada en Medellín. Horas después de esa sorpresiva y trascendental declaración, llegó el respaldo de la gran mayoría de los congresistas de La U, el partido político que más se jugó a fondo con la negociación con las Farc y que acaba de sacar más de dos millones de votos en las elecciones parlamentarias de marzo.

Al ponerse la camiseta de la paz, Vargas Lleras no solo se convirtió en un candidato fuerte para pasar a segunda vuelta, sino que recuperó un espacio que había perdido y que es fundamental para ganar las elecciones presidenciales en 2018: el centro. Su ‘derechización’ lo había alejado no solo de La U, sino del liberalismo –donde están sus raíces– e inclusive del ‘conservatismo pacifista’, otro partido integrante de la unidad nacional y gran aliado del Gobierno a la hora de firmar los acuerdos de La Habana.

Contar con el grueso de los votantes de La U y del Partido Conservador –que todavía no ha ‘cantado’ su respaldo y que no tiene candidato presidencial– podría garantizarle a Vargas Lleras un poco más de 3.5 millones de votos, que sumados a los más de dos millones que sacó Cambio Radical en las elecciones de marzo le garantizaría buena parte del boleto para pasar a la segunda vuelta.

Aunque va colgado en las encuestas, la apuesta de Vargas Lleras es llegar a segunda vuelta para enfrentarse a Duque, candidato del uribismo, quien quedó con el rótulo de ser “enemigo de la negociación” y señalado de querer hacer “trizas” los acuerdos. Por eso en el debate le dijo a quemarropa: “Diga si usted quiere volver trizas el acuerdo de paz? Al interrogatorio se sumaron De la Calle, Fajardo y Petro. Esa es la fotografía que evidencia el ‘ToConDu’ actual, (Todos Contra Duque), que es muy distinta a la de hace algunos meses, que mostraba el ‘ToConPe’, (Todos Contra Petro).

La imposibilidad de Petro de consolidar nuevas alianzas con la izquierda democrática, así como el hecho de haber ‘perdido’ la consulta interpartidista con Duque, quien sacó el doble de la votación de la llave Gustavo Petro-Carlos Caicedo, terminó por restarle protagonismo al candidato de Colombia Humana, quien sigue firme en las encuestas, pero ahora debe atravesar el río prácticamente solo, apostándole a la votación incierta de los ‘inconformes’.

Este ‘ToConDu’ es también producto del primer lugar de Duque en las encuestas, que lo convirtió en blanco preferido y ‘objeto del deseo’ de todos los candidatos. ¿Qué posibilidades reales de triunfo tiene la alianza de Todos Contra Duque? ¿Podrá Vargas Lleras –voz cantante del ToConDu– vencer al uribismo?

Vargas Lleras, abanderado del ‘ToConDu

Una de las frases más celebradas del debate de EL HERALDO fue la de Iván Duque contra Germán Vargas Lleras, a quien le dijo: “Usted se parece al copiloto de un avión que va en picada y se durmió todo el vuelo”.

De esta forma le respondió al ex vicepresidente, quien lo había señalado de haber sido pupilo de Santos, que lo nombró en la Fundación Buen Gobierno y lo recomendó en el BID. Aunque no pudo responder durante el debate, pues había cedido la posibilidad de replicar, Vargas Lleras sostuvo después que en el avión en que viaja Duque, “el piloto automático es Uribe” y que prueba de que no estaba dormido como vicepresidente de Santos son las grandes obras de infraestructura y las miles de viviendas de interés social que se construyeron. Pero más allá de las pullas entre Vargas Lleras y Duque, lo cierto es que Vargas Lleras tomó la decisión de ser el abanderado del ‘ToConDu’ con el firme propósito de pasar a segunda vuelta para poder derrotar a Álvaro Uribe.

Para ello aspira contar con los votos de la maquinaria electoral de los partidos tradicionales, así como de un amplio sector del ‘antiuribismo’ nacional, que respalda el acuerdo con las Farc. Si cumple con ese propósito, sus acciones en una segunda vuelta tendrían una enorme cotización.

Petro vs. Duque, ¿Presidencia segura para Uribe?

Dejar a Uribe –en cabeza de Duque– al frente del Gobierno a partir del 7 de agosto de este año es la mayor preocupación de Santos. Y lo es no solo porque volvería “trizas” lo pactado con las Farc, como todos los amigos de los acuerdos lo sospechan, sino porque significaría ser derrotado por quien es sin duda alguna su más encarnizado enemigo político. El desprecio que Uribe siente por Santos es directamente proporcional al que Santos siente por Uribe.

De todos los ‘gallos’ que están en la gallera, el único que le podría garantizar a Santos vencer a Duque (es decir a Uribe) es Vargas Lleras. La candidatura de De la Calle nunca despegó, Fajardo se desinfló y Petro no solo no es de sus afectos, sino que uniría a toda la derecha y buena parte del centro con la llave Duque-Uribe, lo que lo convierte en un candidato fácilmente derrotable.

En ese escenario, Vargas Lleras –alejado de la derecha y mucho más cerca del centro– pasa a ser un muy buen gallo para derrotar a su peor enemigo. Por eso la fotografía del debate de EL HERALDO, donde se evidencia el ‘ToConDu’, es tan interesante. Pero para que esa fotografía se materialice, Vargas Lleras y sus políticos necesitan que Petro no convierta en votos las plazas llenas ni los primeros lugares en las encuestas. La razón es muy simple: ellos saben que enfrentar a Petro con Duque en segunda vuelta es servirle en bandeja de plata la Presidencia a Uribe.

Es con votos, no con fotos

Muchos de los que critican que el Partido de La U haya llegado a la campaña de Vargas Lleras jamás habían pensado votar por él. Punto. Para decirlo en plata blanca: esos votos no se perdieron, sencillamente porque nunca estuvieron. En cambio, el ex vicepresidente sí aseguró una muy buena cantidad de votos que no tenía antes de que La U lo respaldara. Mal contados son cerca de 1.800.000. Y –gústenos o no– a la Presidencia se llega sumando votos y no espantándolos.

Las mismas cuentas hace el Partido Conservador, que también tiene en la mochila otros dos millones de votos. En estos momentos la discusión interna es, ¿para dónde cogemos? ¿Para donde Duque o para donde Vargas Lleras? Unos dicen que con Duque recibirán trato de segunda, pues allá no solo el papá de los pollitos es Uribe, sino que la preferencia la tendrán los amigos de Marta Lucía Ramírez, fórmula vicepresidencial de Duque y ex candidata presidencial conservadora hace cuatro años.

Otros consideran que irse para donde Duque sería faltar al compromiso con la paz. Y otros creen que con Vargas Lleras tendrían el oxígeno (léase mermelada) que Duque no les garantiza. Mientras resuelven ese dilema, sus votos se valorizan cada día más, como ocurre cada cuatro años para esta época. Ellos saben mejor que nadie que a la Presidencia se llega con votos y no con fotos. Vargas Lleras piensa igual.

Duque, ¿pollo o gallo?

Los rivales de Iván Duque le hacen siempre dos grandes reparos: ser ‘títere’ de Uribe y no tener experiencia para asumir la Presidencia. Ambos son más aburridos que graves. Es muy aburrido que a uno lo señalen de ser ‘títere’ de alguien, mucho más si ese alguien es Uribe, que es muy dado a mandar a quien se deje mandar. Y también es muy aburrido que digan que uno no puede ser Presidente porque apenas tiene 41 años y carece de experiencia.

Tanto lo uno como lo otro no son ‘delitos’, pero hacen mucho daño si no se saben manejar. Duque lo ha hecho bien. En el debate de EL HERALDO sus contendores le dispararon munición gruesa por ese flanco y él supo responder, aunque por momentos ‘sudó frío’ y se dejó calentar la cabeza.

El problema de Duque es que –por carecer de pasado– tiene que responder por el pasado de su mentor. Por eso Petro le preguntó que si estaba dispuesto a renunciar al Centro Democrático ahora que supo de los ‘falsos positivos’ durante el gobierno de Uribe. Y De la Calle lo interrogó sobre la creación de una sola corte, idea promovida en el pasado por Uribe.

Y Fajardo le preguntó cómo pensaba unir al país, siendo patrocinado por una de las personas que más divide al país. Así las cosas, mientras los uribistas lo ven como todo un gallo fino de pelea, los antiuribistas lo miran como un pollo al que todavía le falta pico y espuela.

De la Calle y Fajardo, ¿en qué va el tintico?

La unión de Humberto De la Calle con Sergio Fajardo antes de la primera vuelta no se dio. Y no era muy fácil que se diera, pese a la voluntad de las partes y también a los deseos de sus seguidores. Pero tanto uno como otro serán protagonistas de primer nivel en una segunda vuelta. Si el ‘ToConDu’ sale adelante y Vargas Lleras logra pasar a la segunda vuelta, De la Calle y Fajardo serán determinantes para sus aspiraciones.

La ‘rebelión’ que ha tenido que afrontar De la Calle tiene su origen no solo en la jefatura de César Gaviria, sino en las simpatías expresadas por varios parlamentarios con la candidatura de Vargas Lleras, quien siempre destaca no solo sus orígenes políticos al lado de Luis Carlos Galán, sino el legado de su abuelo al liberalismo. De la Calle ha manejado el asunto con prudencia, pero les ha hecho saber que seguirá firme con su candidatura y que para la segunda vuelta se tomarán la decisiones. Fajardo todavía confía en pasar a segunda vuelta.