El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, acaba de decir de forma categórica y contundente que el único miembro de las Farc que está vinculado al negocio del narcotráfico es alias Jesús Santrich, quien fue capturado precisamente por tener, al parecer, vínculos con el poderoso cartel de Sinaloa.

Según la DEA, Santrich pretendía negociar diez toneladas de cocaína con la organización narcotraficante mexicana, operación que habría quedado en evidencia mediante un “entrampamiento”, preparado y ejecutado por el organismo estadounidense.

No es fácil de digerir la versión del Fiscal General, según la cual Santrich es el único narcotraficante de las Farc, por una sencilla razón: nadie narcotrafica solo. El narcotráfico requiere de una organización y de una logística muy sofisticada, que obliga a conformar verdaderas empresas criminales. Por eso existen los tristemente célebres carteles: en una época en Colombia funcionaron los de Medellín y Cali, como ahora opera el poderoso cartel de Sinaloa en México.

Por esa misma razón se hablaba en tiempos de Óscar Naranjo como director de la Policía Nacional, del cartel de las Farc. Es decir, una poderosa organización criminal con capacidad de producir y distribuir miles de kilos de cocaína.

Que alias Jesús Santrich sea el único narcotraficante de las Farc resulta por lo menos exótico. No es creíble por la misma naturaleza del negocio. Santrich no puede actuar solo, como pretende hacernos creer el fiscal Martínez Neira.

Los vínculos de las Farc con el cartel de Sinaloa no son de ahora ni nacieron con Santrich. Desde los tiempos del desaparecido “Negro Acacio” ya las Farc trabajan asociadas con ese cartel mexicano y con muchos otros. El actual vicepresidente de la República, general Óscar Naranjo, quien trabajó de la mano con Estados Unidos en sus años de alto oficial de la Policía, puede dar fe de ello, pues por cuenta de sus investigaciones conoció de primera mano cómo operaba el entonces “cartel de las Farc”.

De manera que no resulta creíble la versión de la Fiscalía General de pretender mostrar a Jesús Santrich como el único narcotraficante de las Farc. O son varios los jefes de ese antiguo grupo guerrillero metidos en el negocio o no es ninguno. ¿Nadie en la cúpula de las Farc sabía de las andanzas de Santrich? ¿Ninguno de sus colegas en la mesa de La Habana conocía de sus vínculos con el cartel de Sinaloa? En esta historia, el mayordomo no es el único culpable del crimen.