El Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene que tomar en las próximas horas una decisión trascendental para el futuro de Cartagena. Ella tiene que ver con la suerte de la candidatura de Antonio Quinto Guerra, ex concejal de la ciudad y actual aspirante por el partido conservador, respaldado por otros partidos y dirigentes políticos, entre ellos la cuestionada familia García Zuccardi y los ex senadores William Montes y Vicente Blel, condenados por la Corte Suprema por “parapolíticos”.

Pero los reparos a la candidatura de Quinto Guerra van más allá de ser ahijado de los cuestionados padrinos políticos. Guerra no puede ser aspirante a la Alcaldía de Cartagena sencillamente porque está inhabilitado para aspirar al cargo. Así lo demuestra de forma contundente y demoledora la Procuraduría General en el concepto que hizo llegar al CNE, en el que solicita que sea “revocada” su inscripción.

“Cinco meses antes del 15 de abril, fecha que había sido fijada inicialmente para la celebración de la jornada electoral y que fue postergada por el Ejecutivo para el 6 de Mayo del presente año, el candidato cuestionado se encontraba ejecutando contratos con la Gobernación de Bolívar y el Ministerio de Vivienda, por lo que se encontraba vigente la celebración de los mismos”, dice el Ministerio Público en el documento de 9 páginas que hizo llegar al CNE.

El concepto de la Procuraduría General no admite margen de error sobre la evidente inhabilidad de Guerra para aspirar a la Alcaldía de Cartagena. El CNE debería acogerlo y poner fin a una situación de incertidumbre no solo sobre la candidatura de Guerra, sino sobre la suerte misma de la Alcaldía de la capital de Bolívar. Autorizar dicha candidatura no solo sería una decisión contraria a derecho, sino nociva para la ciudad, pues es claro que Guerra se vería obligado a renunciar, en caso de ganar el próximo 6 de mayo, escribiendo así un capítulo más de la triste y lamentable historia de ex alcaldes cuestionados y destituidos, como Campo Elias Teherán, fallecido, y Manuel Vicente Duque, destituido. Cartagena no merece esta suerte.