El régimen chavista de Nicolás Maduro celebrará este domingo 20 de Mayo en Venezuela las elecciones presidenciales para reelegir a Nicolás Maduro. Es decir, no son elecciones, sino una parodia, un sainete, una farsa, una burla que cuenta con el respaldo de instituciones sometidas y dominadas por el chavismo, como el Consejo Nacional Electoral, presidido por Tibisay Lucena, la foca más domesticada y menor entrenada del circo.

Por fortuna el mundo ya le quitó la careta al chavismo venezolano. Muchos presidentes que antes creían todas sus mentiras, como Juan Manuel Santos, hoy son abanderados de la causa que invita a desconocer los resultados de las elecciones del próximo domingo en Venezuela.

El llamado Grupo de Lima también decidió declarar ilegítimas unas elecciones ilegítimas. Pero también inmorales y abiertamente antidemocráticas, porque no hay ningún tipo de garantías para quienes piensen distinto a Maduro y sus aliados.

¿Qué legitimidad pueden tener unas elecciones convocadas por una Asamblea Nacional Constituyente ilegítima, que impuso Maduro para que alcahueteara todos sus desmanes y abusos?

Hacen bien los países del Grupo de Lima y los organismos defensores de Derechos Humanos en anunciar desde ya que desconocerán los resultados electorales de Venezuela. Reconocerlos significa darle legitimidad a un régimen perverso que hace mucho tiempo perdió su vocación democrática y su soporte institucional. Venezuela hoy es todo menos un sistema democrático, así el chavismo convoque y celebre elecciones como las del próximo domingo.