Busca uno a los acordeoneros que acompañan a Silvestre Dangond en su más reciente trabajo “Esto es vida” y no los encuentra. No aparecen por ninguna parte. Los escondió. Averigua uno qué pasó y encuentra la respuesta de labios del propio cantante: “Las uniones Vallenatas ya no le aportan nada al folclor”, le dijo a EL HERALDO en una reciente entrevista.

Esa debió ser la razón por la cual invitó a cuatro acordeoneros para que lo acompañaran, pero a todos los invisibilizó, como si no fueran merecedores de un reconocimiento. Al parecer, ni Rolando Ochoa, ni Franco Argüelles, ni Lucas Dangond, ni Junior Larios merecen ser destacados por quien es hoy por hoy la gran figura del folclor Vallenato.

En la tarima tampoco los muestra. Los esconde y los deja por allá en el rincón de la tarima para que no le quiten brillo.

Pero resulta que así Silvestre Dangond se empecine en ocultar a los acordeoneros, los acordeoneros se encargarán de brillar, porque la música Vallenata necesita de los acordeoneros, que fueron quienes la llevaron al sitial que hoy ocupa. ¡Qué fuera del Vallenato sin Luis Enrique Martínez, sin Juancho Polo Valencia, sin Alejo Durán, sin Emiliano y Emilianito Zuleta, sin Lorenzo Morales, sin Colacho Mendoza, sin Juancho Rois! La lista es larga y se extiende hasta el infinito. Gracias a nuestros acordeoneros el Vallenato es patrimonio de la Humanidad. Son ellos los verdaderos protagonistas.

Si Silvestre de verdad quiere darle mayor trascendencia a nuestro folclor Vallenato debe empezar por resaltar a sus acordeoneros, a quienes debe darles el lugar que se merecen.

Así han hecho los más grandes artistas de nuestro folclor Vallenato, como Poncho y Emiliano Zuleta, DIOMEDES Díaz con todos los acordeoneros que lo acompañaron, Rafael OROZCO e Israel Romero y como hace en la actualidad Carlos Vives con Egidio Cuadrado, a quien siempre pondera. Todos ellos han sido grandes porque a su lado han tenido a alguien tan grande como ellos. Y eso no lo puede ignorar Silvestre.